Ruperto Sánchez, un padre de familia recluido en La Pica

Opinión | mayo 17, 2020 | 6:20 am.

El 15 de mayo de 2014 el Teniente Coronel Ruperto Sánchez fue detenido arbitrariamente en Caracas por funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar, (Dgcim).

Fue acusado por el presunto delito de instigación a la rebelión, no comprobado durante 22 audiencias, orales y públicas. Sin pruebas, Ruperto fue condenado a 7 años y 3 meses de prisión.

Su hijo Roberto tenía 14 años y su hija Verónica tenía 9. Su abnegada esposa, Kerling de Sánchez, se convirtió de la noche a la mañana en padre y madre, con la difícil tarea de atender no solo las necesidades de sus retoños sino también las de su amado retenido en el anexo militar de la cárcel común La Pica, estado Monagas, ubicado a unas 9 horas de donde viven.

Ruperto, hasta el momento de su detención fue un padre amoroso que le enseñó a sus hijos los valores y principios que mantienen presente como forma de honrarlo a pesar de la dura separación. Roberto, guarda en su corazón, historias de picardía infantil que solo podía compartir con su mejor amigo y confidente, Verónica añora todos los días a ese papá que la consentía como a una delicada princesa, mientras que Kerling se ha entregado a la defensa activa de los presos políticos y en especial a la de su marido.

La lucha de Kerling por la libertad de su esposo ha sido tan constante, apasionada, sincera y noble que llamó mi atención desde que la vi por primera vez al lado de Alfredo Romero, presidente del Foro Penal una ONG dedicada a la defensa de los presos políticos venezolanos, denunciando los constantes atropellos de los que son víctima no solo los presos sino también sus familiares y más cuando se tratan de presos políticos.

Kerling se ha convertido, sin duda, en la heroína de Ruperto, al luchar no solo por su libertad sino también por su hogar, para que sus hijos lleven una vida normal en medio de la tragedia que les ha tocado vivir. Lo han visitado tantas veces han podido a pesar de la distancia y la crisis del país que los ha ido asfixiando como a tantos otros, teniendo que escoger entre ir a verlo o enviarle comida. Ruperto quien fue su primer y único novio lo agradece con todo su corazón. Sabe lo afortunado que ha sido al tener a la mejor esposa del mundo, cariñosa y única en muchos sentidos con quien formó una maravillosa familia con la llegada de sus hijos.

Al escuchar su historia de amor y desdicha el corazón se me achica y no puedo hacer otra cosa que seguirlos apoyando en su lucha por la libertad: ¡Ya son 6 años! Demasiado tiempo separado por el vil capricho de unos tantos.

La historia de Ruperto se sigue repitiendo constantemente por lo que necesitamos más voluntarios, personas que alcen sus voces por los más vulnerables, nos ayuden en las campañas por los presos políticos hasta que cada uno de ellos sean liberados porque si el mal no descansa, nosotros tampoco.

@nasbly