Categoría: Opinión

La castración del voto en Venezuela

El término de castración es empleado en los animales o en los seres humanos cuando se les practica la técnica quirúrgica destinada a extirpar los órganos sexuales en hombres o en mujeres causando la esterilización, lo que impide la reproducción; y usted se preguntará ¿Qué tiene que ver eso con Venezuela? Aquí se los cuento.

La banda y sus capos

Por Antonio Ledezma
Sin titubeo alguno, el nuevo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, caracteriza a Nicolás Maduro como “un dictador”. A eso se agrega la razón fundamental de la emisión de los carteles en los cuales se ofrece recompensa por su captura: “son una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos”.

¿Y ahora?

Seguir luchando. No queda otra. Después de los últimos acontecimientos no queda otra opción que seguir luchando por Venezuela y por los venezolanos. Seguir luchando por la liberad, por el respeto a la Constitución, por la plena vigencia del estado de derecho, por el respeto a los derechos humanos, por el principio de que la soberanía reside en el pueblo de una manera intransferible y que nadie tiene derecho a usurpar y a desconocer la voluntad popular.

Saliendo de Maduro se frena la migración venezolana

Iniciemos por dos hechos ocurridos recientemente: la elección de un nuevo gobierno en los EEUU que encabezará Donald Trump, y la elección del 28 de julio en Venezuela que le dio la victoria a Edmundo González Urrutia, la cual se robó descaradamente Nicolás Maduro gracias al secuestro de los poderes electoral, judicial, ciudadano y legislativo.

Las opciones de Maduro

Al dictador venezolano-así es caracterizado por la inmensa mayoría de lideres del mundo libre-la mejor opción que tiene a la mano, es la de reconocer su aplastante derrota. Para tales efectos sigue vigente y en pie la oferta de “una transición ordenada y pacífica”, tal como lo han propuesto Edmundo Gonzalez Urrutia y María Corina Machado. Esa alternativa ha sido descrita en términos muy puntuales y transparentes en conversaciones sostenidas con gobernantes de diferentes continentes y con lideres de Oenegés dedicadas a resguardar los derechos humanos y a patrocinar la democracia. Esa posición representa la prueba fehaciente de que, ni Edmundo Gonzalez Urrutia ni María Corina Machado, están animados por amarguras vengativas. De allí que esas alarmas que algunos encienden haciendo ver que, “se quiere aplastar al adversario’, son absolutamente infundadas.
Una cosa es que en los tiempos por venir se haga justicia, para que tantos crimines perpetrados no queden impunes, y otra es dejar que la rabia presida las estrategias que deben concebirse e impulsarse para arbitrar una salida pacífica a la tragedia que padecemos en Venezuela. Eso no significa, para nada, “borrón y cuenta nueva’, simplemente son pasos que deben darse para poner las cosas en su justo lugar. Siempre tengo presente el consejo de su santidad Juan Pablo II, cuando nos dijo que “sin justicia no habrá paz”.
Otra alternativa que se cacarea o difunde es la de “dialogar”. Como si nunca, en estos 25 años, se haya agotado esa fórmula para tratar de avanzar en la resolución de esa crisis venezolana. Basta citar que van más de 16 ejercicios dialoguistas, el último el de Barbados y bien se sabe cuál ha sido el desempeño de Nicolás Maduro y sus representantes plenipotenciarios. Se burlan de los negociadores, incumplen los puntos acordados y ganan tiempo para proseguir en sus afanes dictatoriales.
Maduro sabe que solo algunos socios del club de regímenes dictatoriales han avalado la arbitraria proclamación realizada en la madrugada del 29 de julio pasado. Contrariamente la inmensa legión de gobiernos del mundo libre han repudiado semejante parodia fraudulenta. ¡Hasta sus allegados de la izquierda!, como don Pepe Mujica y el actual presidente de Chile, Gabriel Boric, han sumado sus voces a las de otros mandatarios de los que Maduro esperaba complicidad, tal es el caso de Lula Da Silva, quien no se ha guardado adjetivos para descalificar la insólita pretensión de Maduro de desconocer el verdadero resultado electoral, que otorga, con una ventaja descomunal, el triunfo a Edmundo González Urrutia.
Al día de hoy Maduro esta aislado y desolado. Le quedan sus grupetes represivos que lo secundan en la comisión de reiterados crimines de lesa humanidad. Por tales hechos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ha catalogado su actuación como terrorismo de Estado. Al momento de escribir esta crónica sabemos que, in situ, una delegación de carácter técnica de la Corte Penal Internacional, está realizando exámenes respecto a las detenciones postelectoral ordenadas por Maduro, en razón de su ultimátum del “baño de sangre” que echaría sobre el país, como en efecto, desgraciadamente, ha ocurrido. Es indudable que el régimen madurista no tiene ninguna voluntad de prevenir ni menos un ápice de ánimo para juzgar y castigar a los autores de tales vejaciones, sería como ilusionarnos viendo a Maduro y a sus pandilleros castigarse a sí mismos, ya que son ellos mismos los que ejecutan esas detenciones arbitrarias, los que torturan y asesinan a los ciudadanos secuestrados por ser “sospechosos del delito de traición a la patria”, o sea, por cumplir labores de testigos electorales, cuidando las mesas de votación instaladas el pasado 28 de julio. Así fue como mataron a Edwin Santos en el estado Apure y más frecuentemente dejaron morir, lo que equivale a un asesinato, a Jesús Martínez Medina en el estado Anzoátegui.
De todas esas correrías están al tanto el recién electo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump y Marco Rubio, la persona seleccionada para ocupar el relevante cargo de Secretario de Estado. Fue el presidente Trump el que estableció, en su primer mandato, un cerco antinarcóticos porque está al tanto de como desde el territorio venezolano se despachan cargamentos de cocaína hacia espacios estadounidenses. Ese tráfico se ha incrementado considerablemente desde el año 2020. También fue en ese anterior mandato de Donald Trump, cuando se publicitaron los avisos ofreciendo recompensa por la captura de Maduro y socios, al relacionarlos con las prácticas propias del crimen organizado.
No menos significativo es el hecho cierto de que en las oficinas de identificación de Venezuela, controladas por agentes castristas, se documentan a piezas del terrorismo internacional que operan a sus anchas, encubiertos por la administración madurista. Eso es, sin lugar a dudas, una seria amenaza para la estabilidad y la seguridad del hemisferio occidental, que ha prometido resguardar el recientemente reelegido presidente Donald Trump, quien también sabe perfectamente que, de enquistarse en el poder el dictador Maduro, experimentaremos otra explosión emigratoria de miles de venezolanos que trataran de ponerse a buen resguardo en territorio norteamericano. Este deplorable estado de cosas no ha cambiado sino para males agudos. Tampoco ha variado la identificación o caracterización que del régimen imperante en Venezuela, en Cuba y Nicaragua, se han formado, tanto el presidente Donald Trump como su Secretario de Estado Marco Rubio.
Saben cuál es la naturaleza de esos dictadores, que siguen cometiendo todo tipo de actos vandálicos. Saben que sus planes irrenunciables es expandir su esquema del Socialismo del Siglo XXI por toda América y más allá también. Saben que son abanderados del maleficio del populismo, que no tienen escrúpulos a la hora de enfilar sus tácticas de guerra hibrida, echando mano hasta de sus emisarios subrepticios en las diásporas para que generen perturbaciones. Saben que son títeres de Rusia y de Irán. De allí que apelando al refranero concluimos que, “guerra avisada no mata soldados”.
@Alcaldeledezma

El caos y la descomposición del poder

La madrugada del 20 de octubre, bajo la luz turbia que apenas iluminaba las calles desiertas de Caracas, el coronel Pedro Tellechea, Ministro de Petróleo y Presidente de PDVSA, ficha del clan de los hermanos Rodríguez, despertó sobresaltado por el eco de golpes insistentes en la puerta. Afuera, los hombres de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), espectros de un poder implacable, esperaban sin emoción, ejecutando una orden que ya forma parte de la compleja coreografía de traiciones y equilibrios que sostienen al régimen.

Maduro se robó la elección

El sábado 28 de septiembre a dos mes de la elección presidencial en Venezuela, podemos ratificar que Edmundo González Urrutia le ganó de forma abrumadora con 7.303.480 votos, según las actas procesadas por el Comando Con Vzla y que los obstáculos que puso el régimen para que no se realizaran tales comicios, de nada les sirvió.

80 años del “Día D”

El fin de semana pasado leímos un mensaje en la red X de Romain Nadal, actual embajador de Francia en Argentina y ex embajador en Venezuela, en el cual desarrolló una valiosa síntesis de su labor en los seis años que estuvo en el país.

La carta de Manuel Rosales

Lo sucedido con Manuel Rosales y el cálculo que tenía el gobierno con su candidatura; que, como se lo dijo Andrés Velásquez, incitaba a la abstención, es decir, habría de ser el candidato cómodo, con quien esperaba Nicolás Maduro medirse, y así ganar las elecciones del próximo 28 de julio; lo sucedido, repito, demuestra que la política no se maneja sobre la base de carambolas; la circunstancia es que ya estaba cantada esa candidatura. De hecho, el gobierno se lo había traído de Perú, donde gozaba de vida de rey, según el testimonio de personas, que llevaron trato con él en dicho país, entre ellos, Carlos Ortega, y para el caso véase algunas ediciones de La Razón en la columna de Luis Felipe Colina; donde el dirigente sindical lo denunciaba, a ese respecto, y lo acusaba de traidor.

Arrancó la campaña en Venezuela, Maduro o el cambio

La tan cacareada fecha electoral que desde principio de año pregonaba Maduro y su equipo llegó y será el 28 de julio, por supuesto irrespetaron los lapsos de rigor de los ocho meses que se requieren para organizar un proceso de esa magnitud y rayaron en el Acuerdo de Barbados de poner la fecha en el segundo semestre del 2024, sin duda el mejor escenario para Maduro y de paso como todo opresor pone las condiciones.

¿Venezuela sin elecciones libres y competitivas?

Lo dilatado que ha sido el anuncio de la fecha de las elecciones presidenciales en Venezuela por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE), desde hace rato entró en la fase inconstitucional e ilegal, una nueva demostración del carente talante democrático del gobierno de Nicolás Maduro.

Juventud

Hoy celebramos el día de la juventud venezolana. Recordamos la gesta heróica de La Victoria. En 1812, bajo la dirección de José Félix Rivas, la juventud venezolana tuvo su bautizo de sangre. Jóvenes estudiantes y seminaristas ofrendaron sus vidas en defensa de la independencia de nuestro país y la libertad de nuestro pueblo.

El candidato de María Corina

La coherencia, el coraje y valentía son tres características que describen a la candidata presidencial de la oposición venezolana, María Corina Machado. Es lo que le ha permitido aglutinar un masivo e indiscutible apoyo de la inmensa mayoría de los venezolanos, alcanzando números que la aventajan, por mucho, del resto del liderazgo opositor. Por ejemplo, y según recientes estudios, cuadriplica al dos veces excandidato presidencial y también inhabilitado, Henrique Capriles, quien estaría de segundo en la opinión pública; y sobrepasa a quien aparece en tercer lugar, el gobernador del Zulia y también ex candidato presidencial, Manuel Rosales. Ambos, Rosales en 2006 y Capriles 2012 y 2013, fueron contendientes de Chávez y Maduro, respectivamente y aglutinaron amplios respaldos, lo cual revitalizó en su momento a la oposición venezolana.

Malos perdedores

Nunca ha sido más acertado ese juicio que reza, que cuando la bestia está herida, es cuando más acecha, como en este momento, en el que vemos; primero, a un Nicolás Maduro, revelar que iba a ser víctima de cinco atentados, a partir de mayo del año pasado, junto a Freddy Bernal y Vladimir Padrino López, propiciados por la derecha venezolana, según el testimonio de 33 militares, en especial, el capitán Angelo Heredia, a quien torturaron y pusieron a mencionar frente a una cámara los nombres de los supuestos implicados en la comisión de dicho delito -33 militares, decía, que fueron expulsados de las filas de las fuerzas armadas, y en lo que ahondó Padrino López en alocución al país; segundo, venir el régimen con ordenes de aprehensión, emanadas de la Fiscalía General, contra Tamara Sujú, Sebastiana Barráez, Norbey Marín, Mario Carratú Molina, Wender Enrique Villalobos y José Antonio Colina, acusados de ser los instigadores de dichos cinco atentados, con financiamiento de la CIA y de la DEA; lo que ya de hecho nos coloca a los venezolanos, sobre todo, a los comunicadores sociales en la condición de libertad condicional.

Política Social y Familia

El más grave problema que tendrá que enfrentar el próximo gobierno será el de la pobreza. La mayoría de los venezolanos vive en situación de pobreza o de pobreza extrema.

Organización, resistencia y fecha electoral

Para los venezolanos y principalmente para el liderazgo opositor que está alrededor de la candidata unitaria presidencial, María Corina Machado, la mirada debe estar puesta en la fecha de la elección presidencial ya que es lo único en el tablero que va permitir competir con Nicolás Maduro y despojarlo de poder, pero con votos. Todo esto debe ocurrir en el 2024 con presión en todos los espacios y escenarios, pero eso sí, de forma unánime puesto que voluntariamente es imposible que suceda.

Venezuela y el reto electoral 2024

Llegó el 2024; año que inicia con un sabor de incertidumbre política para los venezolanos y con el deseo de lograr finalmente el cambio político, el cual pasa por varios escenarios que hay que tener en la mesa de juego, y que iremos desarrollando en las siguientes líneas.

Año Nuevo

Llegó el año. El año que los venezolanos hemos estado esperando para promover el cambio. Cambio que esperamos sea pacífico, democrático, electoral, sin traumas y que sirva de preámbulo para los otros cambios: económico, social, moral y de servicios públicos; en una palabra, un cambio integral hacia más y mejor calidad de vida, hacia una democracia nueva fundada en el respeto al estado de derecho y a los derechos humanos.

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