El presidente de Estados Unidos Donald Trump redefinió este jueves 11 de diciembre las motivaciones detrás de su ofensiva de máxima presión contra Venezuela. Lejos de limitar el conflicto a una disputa por recursos energéticos o rutas de narcotráfico, el mandatario estadounidense vinculó directamente las acciones militares de su administración con la crisis migratoria y de seguridad que enfrenta Estados Unidos, acusando al gobierno de Nicolás Maduro, sin pruebas, de vaciar deliberadamente sus prisiones.

«Se trata de muchas cosas», explicó Trump al ser consultado sobre el origen de la campaña. El jefe de Estado aseguró que Venezuela ha permitido supuestamente la salida de «millones de personas» provenientes de cárceles, instituciones psiquiátricas y pandillas, ofreciendo una cifra concreta que dimensiona su denuncia. «11.888 asesinos entraron a nuestro país».

Trump hizo énfasis en la peligrosidad de los perfiles que han cruzado la frontera, mencionando específicamente al Tren de Aragua como la «pandilla más violenta», cuyos miembros presuntamente habrían salido de los recintos penitenciarios venezolanos para operar en suelo norteamericano. Bajo la lógica del mandatario, la respuesta de Washington es una retribución: «Nos han tratado mal, y supongo que ahora nosotros no los estamos tratando tan bien».

En tal sentido, el mandatario estadounidense celebró el éxito del bloqueo naval, afirmando que el tráfico de drogas por mar ha caído un 92%. Sin embargo, advirtió que la estrategia está por evolucionar para neutralizar el remanente.

«Cualquiera que se involucre en eso ahora mismo no le va a ir bien», alertó el presidente. «También empezaremos a combatirlo en tierra».