La Franja de Gaza ha sido el lugar más peligroso para los profesionales de los medios de comunicación en el último año, seguido por México. En 2025 han sido asesinados 67 periodistas en todo el mundo, de los cuales al menos 53 han sido víctimas de conflictos armados o del crimen organizado.
Son los datos del informe anual de la organización Reporteros sin Fronteras (RSF), publicado este martes 9 de diciembre, que desvela que se registró un muerto más que el año pasado, muy lejos de los 142 de 2012, la mayor cifra en 20 años.
De los 67 profesionales (64 hombres y 3 mujeres) de los medios asesinados en los últimos 12 meses -del 1 de diciembre de 2024 a la misma fecha de 2025- en veintidós países del mundo, casi la mitad (43 %) fueron asesinados en Gaza por las Fuerzas Armadas de Israel, y el 79 % (53) fueron víctimas de guerra o del crimen organizado, según cálculos de RSF.
En Gaza, al menos 29 periodistas han muerto en la actividad de sus funciones profesionales en el último año por el Ejército israelí, «el peor enemigo de los periodistas», según RSF, que calcula que cerca de 220 profesionales de los medios de comunicación han sido asesinados en la Franja desde el 7 de octubre de 2023, cuando el grupo Hamás atacó a Israel y causó más de mil muertos.
En México, el crimen organizado es responsable de un aumento alarmante en los asesinatos de periodistas en 2025, «el año más mortífero» en el país en al menos tres años, con nueve periodistas asesinados.
Este fenómeno se está extendiendo, con una «mexicanización» de América Latina, que acumula el 24 % de los periodistas asesinados en todo el mundo, destacó la organización. Ahora bien, si se incluye también al Caribe, con Haití, el porcentaje sube al 26 %, precisó RSF.
En Ucrania, donde en el último año murieron tres periodistas por ataques de drones, el Ejército ruso continúa atacando a profesionales nacionales e internacionales, denunció RSF, que también cita a Sudán como un país que se perfila como una zona de guerra particularmente mortífera para la profesión.
Estos datos van en línea con la lista de mayores depredadores de la libertad de prensa, que RSF publicó este otoño y que encabezaban el presidente ruso, Vladimir Putin, las Fuerzas Armadas israelíes, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (México), el gobierno militar de Birmania y el jefe supremo de los talibanes.
Al 1 de diciembre de 2025, 503 periodistas se encontraban detenidos en 47 países de todo el mundo. China (121) y Myanmar (47) se mantuvieron entre los tres países con más periodistas encarcelados del mundo, seguidos por Rusia (48), que ocupó el segundo puesto.
Rusia también albergaba hasta la citada fecha la mayor cantidad de periodistas extranjeros encarcelados del mundo (26 ucranianos), seguida de Israel (20 palestinos), según RSF.
Por otra parte, veinte periodistas siguen secuestrados en todo el mundo, todos ellos hombres, con Yemén, Siria y Mali a la cabeza.
En 2025, los rebeldes hutíes secuestraron a siete periodistas más, convirtiendo a Yemen en el país donde más periodistas han sido secuestrados en los últimos 12 meses, con nueve en total.
En Siria, muchos periodistas capturados antes de la caída de Bashar al Assad aún no han sido encontrados.
En 2025, 135 periodistas siguen desaparecidos en todo el mundo, de ellos nueve mujeres.
Algunos llevan más de 30 años desaparecidos. Si bien ningún continente se salva, este fenómeno es particularmente evidente en países como Siria (37), México (28) e Irak (12).
América Latina y el Caribe sumaron 18 de los 67 periodistas asesinados en el último año, lo que supone el 26 % de los profesionales de los medios de comunicación que han muerto en el mundo en el ejercicio de sus funciones, según el informe anual de Reporteros sin Fronteras (RSF), que señala a México como el segundo lugar más peligroso para la profesión, tras Gaza, recoge DW.
El informe publicado este martes indicó además que el 79 % de los 67 profesionales (64 hombres y 3 mujeres) asesinados en los últimos doce meses -del 1 de diciembre de 2024 a la misma fecha de 2025- en el mundo fueron víctimas de la guerra o del crimen organizado. Se trata de un muerto más que el año pasado, muy lejos de los 142 de 2012, la mayor cifra en dos décadas.
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