Mientras las autoridades intentan dar con el paradero de los responsables y reconocen fallas de seguridad, confirman que el hurto se llevó a cabo en siete minutos, los ladrones se vistieron de obreros y utilizaron un montacargas. El botín: ocho joyas de la colección napoleónica, de valor incalculable que fueron robadas en el Louvre.
El domingo 19 de octubre, entre la 9:30 y 9:40 de la mañana, cuando solo habían pasado unos minutos desde que el Louvre abriera sus puertas, cuatro ladrones, sustrajeron ocho joyas que pertenecieron a la extinta monarquía francesa.
Los autores del robo llegaron en moto y con un camión montacargas, entraron en el museo gracias al mismo camión.
Vestidos con chalecos amarillos, se hicieron pasar por obreros.
De acuerdo con las investigaciones, los implicados entraron por un balcón a la galería de Apolo, una de las salas más hermosas y prestigiosas del museo parisino, tras abrir un hueco en el vidrio de una ventana con discos de corte.
Con estos mismos discos de corte, lograron romper las vitrinas y llevarse las piezas de joyería.
Los ladrones escaparon de la misma manera en la que entraron: en moto y a plena luz del día.
El robo duró, en total, unos siete minutos, lo que evidencia el carácter profesional de la operación.
El ministro de Interior francés, Laurent Nuñez habló de ladrones “muy experimentados” y que “podrían ser extranjeros”, aunque no se conocen detalles sobre la identidad de los autores del hecho.
Aunque actuaron sin violencia, sí “amenazaron a los guardias presentes en el lugar (…) con los discos de corte”, preciso la fiscal de París, Laura Baccuau.
France 24.

