Las ventas de divisas por parte de la banca al sector privado repuntaron en marzo con asignaciones que no se veían desde 2024, lo que las convirtió en en un mes «récord», según la apreciación del economista Asdrúbal Oliveros.

Las subastas arrancaron en enero con montos que iban en una semana de 150 millones, un monto que fue aumentando, pues en la tercera subasta la cifra se ubicó en unos $300 millones.

«Marzo fue un mes récord de ventas de divisas al sector privado desde la banca. Un nivel que no se veía desde 2024, las personas naturales recibieron alrededor de 16% de esas asignaciones», comentó el economista Oliveros en X.

Sin embargo, el especialista advierte que el diseño de la intervención sigue siendo «deficiente y el impacto sobre la brecha cambiaria es limitado». «El tema no es solo disponibilidad de divisas sino de diseño de política», dice.

Las subastas de divisas implementadas en Venezuela no han logrado generar la estabilidad esperada en el mercado cambiario, debido a su escasa magnitud, irregularidad y falta de reglas claras, lo que sigue ejerciendo presión sobre la cotización paralela del dólar.

Tras la captura de Nicolás Maduro y bajo la supervisión de Estados Unidos, la administración interina encabezada por Delcy Rodríguez puso en marcha un mecanismo de subastas de dólares mediante un grupo limitado de bancos privados.

El esquema ha estado concentrado en los cuatro principales bancos privados del país: Banesco, Mercantil, BBVA Provincial y Banco Nacional de Crédito.

Ecoanalítica estimó en febrero que de mantener el ritmo de las inyecciones, el primer trimestre podría cerrar con entre 1.400 y 1.700 millones de dólares intervenidos a través del sistema financiero.

Alejandro Grisanti director de la firma destacó la relevancia de estos volúmenes, especialmente porque el primer trimestre suele registrar menor demanda de divisas debido al calendario tributario y financiero, a diferencia del cuarto trimestre, cuando la demanda se incrementa por el consumo navideño.

La intervención cambiaria fue durante años una de las principales herramientas para frenar la depreciación del bolívar y cerrar el ciclo de hiperinflación que golpeó al país. Antes del endurecimiento de las sanciones petroleras en 2025, el Banco Central realizaba ventas directas y constantes de dólares, lo que permitía anclar la tasa oficial a partir del promedio de esas operaciones.

Esa oferta se interrumpió casi por completo a mediados de diciembre, cuando Estados Unidos bloqueó buques sancionados que transportaban petróleo venezolano. Desde entonces, empresas y particulares recurrieron con mayor fuerza al mercado paralelo, cuya cotización se disparó tras la detención de Nicolás Maduro el 3 de enero.

Ante ese escenario surgieron las subastas, que el propio Banco Central calificó como un sistema en fase de ajuste técnico. Las autoridades adelantaron que evalúan sumar más bancos y otros mecanismos de colocación para mejorar su funcionamiento.