La manufactura privada venezolana cerró el cuarto trimestre de 2025 con un crecimiento interanual de 9,5%, impulsado por un mes de diciembre particularmente dinámico, que registró un salto de 17,5% en el volumen de producción. Aunque el desempeño anualizado se ubicó en 5,4%, por debajo del 16,1% alcanzado en 2024, el sector mantiene una tendencia positiva que confirma su resiliencia y capacidad de adaptación.
El presidente de Conindustria, Tito López destacó que estos resultados “son la demostración clara de que la industria venezolana sigue de pie, invirtiendo, produciendo y generando empleo, aun en medio de restricciones que en cualquier otro país habrían paralizado al aparato productivo”.
Una industria que crece pese a seis factores que frenan su potencial
De acuerdo con los industriales afiliados a Conindustria, el desempeño del sector continúa condicionado por seis factores críticos que limitan la productividad:
1. Excesiva carga tributaria, que presiona el flujo de caja.
2. Brecha cambiaria, que impacta negativamente costos y precios.
3. Escasez de divisas, que dificulta la reposición de inventarios.
4. Debilidad del financiamiento, con una cartera crediticia equivalente a solo 2,7% del PIB.
5. Entorno macroeconómico inestable, marcado por inflación y devaluación.
6. Baja demanda nacional, que limita la expansión operativa.
A pesar de este escenario, la industria logró cerrar el año con un Índice de Confianza Industrial (ICI) de 8%, sustentado en una mejor cartera de pedidos y una gestión más eficiente de inventarios.
“Si con todas estas limitaciones la manufactura está creciendo, imagínense por un instante cómo sería esta historia si en Venezuela estas restricciones ya estuviesen subsanadas. El potencial de expansión es enorme y está allí, esperando condiciones mínimas para desplegarse”, expresó el representante de los industriales.
Mayor utilización de la capacidad instalada impulsa mejores remuneraciones
La Utilización de la Capacidad Instalada (UCI) alcanzó un promedio de 52,7% en el IV trimestre, reflejando una recuperación progresiva del aparato productivo y, al mismo tiempo, ofreciendo una oportunidad estratégica para inversionistas nacionales y extranjeros, ya que tenemos más del 47 % promedio de capacidad no usada.
El incremento en la actividad industrial ha tenido un efecto directo en las remuneraciones. Al cierre de 2025, el ingreso promedio se ubicó en:
* USD 270 para personal obrero
* USD 541 para profesionales
* USD 1.139 para cargos gerenciales
De aquí se deduce que la remuneración industrial alcanzó USD 503 en promedio, lo que representa un crecimiento acumulado de 205% entre 2021 y 2025.
López enfatizó que esta evolución de las remuneraciones “demuestra que cuando la industria crece, también crecen las remuneraciones en todas las escalas. La mejor política social es una economía productiva que genere empleos formales y bien remunerados”.
Un crecimiento logrado con músculo propio
Uno de los elementos más relevantes del desempeño industrial es que el crecimiento observado en los últimos años ha sido impulsado casi exclusivamente con recursos propios y sin financiamiento significativo.
“Este repunte ha sido posible gracias al esfuerzo, la disciplina y el músculo financiero propio de los empresarios del sector privado venezolano. La industria ha mantenido su producción a flote, a pesar de la ausencia de créditos e incentivos. Este logro, de por sí significativo, revela el inmenso potencial de la manufactura nacional. Si se implementaran políticas públicas orientadas a estimular la producción local, el crecimiento resultante superaría todas las expectativas.”, afirmó López.
Sin embargo, el presidente de Conindustria destacó que el país se encuentra ante una nueva etapa marcada por expectativas de expansión en el sector petrolero.
“Muchas de nuestras industrias están listas para apoyar con su experticia, experiencia y productos. La reactivación petrolera puede convertirse en un motor transversal que impulse cadenas productivas completas y multiplique el impacto positivo en la economía”, señaló.

