El Observatorio Venezolano de Violencias LGBTIQ+ alerta sobre una realidad invisibilizada por el Estado: cuando el hogar se convierte en peligro y la ley decide no mirar; al reflejar un aumento en casos de violencia en parejas del mismo sexo.

«En un país donde el amor entre personas del mismo género aún lucha por reconocimiento legal, existe una sombra que crece en el silencio: la violencia intragénero. No es un conflicto de pareja común; es una dinámica de poder que se alimenta del miedo al rechazo social y de un Estado que, al negar derechos básicos como el matrimonio o la identidad, deja a las víctimas en una absoluta indefensión», suscribe el informe.

El 9no Boletín del Observatorio Venezolano de Violencias LGBTIQ+ (OVV LGBTIQ+) revela que al menos 33 personas han roto el silencio en un contexto que parece diseñado para callarlas.

Destacó que la violencia intragénero ocurre dentro de relaciones afectivas y sexuales entre personas del mismo género. Se manifiesta a través del control, la humillación y, en sus formas más crueles, mediante el uso de la propia orientación sexual o identidad de género como un arma de chantaje. En Venezuela, la falta de información y los prejuicios persistentes hacen que identificar estas agresiones sea una tarea titánica para las propias víctimas, quienes a menudo no se reconocen como tales.

El monitoreo realizado por el OVV LGBTIQ+ ha documentado 33 casos de personas que han roto el silencio tras atravesar situaciones de violencia por parte de personas de su mismo género.

Esta cifra no es un número aislado, sino el reflejo de una crisis sostenida que el Observatorio ha registrado de forma sistemática desde el año 2022.

El hecho de que estas 33 personas hayan logrado reportar su situación, a pesar de las inmensas barreras institucionales, evidencia la urgencia de reconocer que el abuso no distingue orientación sexual y que la vulnerabilidad es compartida bajo un sistema que no ofrece respuestas.

Con información de NDP.