El embajador Samuel Moncada, representante permanente de Venezuela ante las Naciones Unidas, sostuvo este miércoles 7 de enero una reunión bilateral con el secretario general de la ONU, António Guterres, con el propósito de denunciar formalmente la operación militar ejecutada por Estados Unidos el pasado 3 de enero.

Durante el encuentro en Nueva York, el diplomático calificó la incursión como una «agresión armada unilateral e injustificada» y denunció el «secuestro» del presidente Nicolás Maduro y la primera dama, Cilia Flores, argumentando que dicha acción constituye una violación flagrante de las inmunidades que protegen a los jefes de Estado en ejercicio según el derecho internacional consuetudinario.

En su exposición detallada ante el Secretario General, Moncada describió los hechos como una operación progresiva que incluyó un «despliegue masivo de aeronaves, helicópteros de combate y fuerzas especiales», asegurando que el acumulamiento de fuerza militar estadounidense en el Caribe databa del mes de agosto. El informe presentado por la delegación venezolana reportó «decenas de víctimas fatales y numerosos heridos», tanto civiles como militares, así como daños significativos a la infraestructura vital del país, mencionando afectaciones específicas en puertos, aeropuertos, sistemas de telecomunicaciones y centros de almacenamiento de insumos médicos.

Como parte de la estrategia diplomática, Moncada extendió una invitación formal a Guterres, o a un Enviado Personal designado por él, para que visite Venezuela a la mayor brevedad posible. El objetivo de esta visita sería constatar de primera mano las consecuencias de los ataques, verificar la «continuidad constitucional» y certificar el estado de «paz política y social», así como el pleno abastecimiento de alimentos y medicamentos en la nación.

Según el comunicado oficial emitido por la misión venezolana, el secretario general habría señalado durante la reunión que la incursión representa una violación a la Carta de la ONU y sienta un «peligroso precedente» para las relaciones internacionales y la región latinoamericana. El texto asegura que Guterres enfatizó que «el petróleo de Venezuela pertenece a las y los venezolanos» y se comprometió a considerar la invitación para visitar el país, ofreciendo además sus buenos oficios para propiciar un mecanismo de diálogo nacional ante la crisis actual.