Las juntas ejecutivas del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial celebraron reuniones no programadas la semana pasada para analizar la situación financiera de Venezuela. Según un reporte de la agencia Bloomberg, los organismos multilaterales evaluaron la necesidad de una asistencia económica masiva para reactivar la economía nacional tras años de aislamiento y los recientes cambios políticos en el país.
Las discusiones de alto nivel precedieron a los encuentros previstos para esta semana entre el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y los directores de estas instituciones. Fuentes cercanas al asunto indicaron que el objetivo de estas conversaciones giró en torno al restablecimiento de las relaciones formales entre los prestamistas internacionales y la nación sudamericana, un paso clave para desbloquear financiamiento externo.
Durante las sesiones informales, que también incluyeron al Banco Interamericano de Desarrollo, los directivos centraron su atención en la evolución económica local y la escasez de estadísticas oficiales confiables. El FMI emitió una declaración de censura contra Venezuela en 2018 por no proporcionar información y no ha realizado la consulta anual del Artículo IV desde el año 2004, lo que complicó el análisis técnico actual de la situación.
En el marco de un posible paquete de reformas, Venezuela podría acceder a unos 5.000 millones de dólares correspondientes a sus activos de reserva en Derechos Especiales de Giro (DEG). El secretario Bessent sugirió la utilización de estos fondos para iniciar la recuperación, aunque el acceso a los mismos permanece suspendido hasta que la comunidad internacional formalice el reconocimiento de las autoridades de Caracas.
La relación entre Venezuela y los entes multilaterales se deterioró progresivamente desde el mandato de Hugo Chávez y se profundizó bajo la administración de Nicolás Maduro. El aislamiento financiero impidió que el país accediera a recursos de emergencia durante la pandemia de 2020, una restricción que ahora Washington y los organismos internacionales buscan revertir para inyectar liquidez en el sistema.

