El último informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) fue publicado este jueves y reveló que la diáspora venezolana que asciende a 7,9 millones, ya forma parte del «motor» de las economías que los acogieron: han movido al menos 10.600 millones de dólares en América Latina.
“Los países de América Latina y el Caribe han comprobado que la migración es una fuente de crecimiento económico, así como de creatividad y dinamismo”, expresó Maria Moita, directora regional de la OIM para América Latina y el Caribe.
“Los hallazgos de este estudio muestran claramente que cuando los gobiernos amplían las oportunidades para las personas migrantes a través de procesos de regularización e integración, toda la sociedad se beneficia”, destacó según El País.
El análisis se basa en investigaciones realizadas desde 2021 en Colombia, Panamá, Ecuador, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Perú y Aruba, países que concentran a unos 5,7 millones de los migrantes venezolanos que viven en la región.
La OIM precisó que los venezolanos aportan alrededor del 3 % del total de la recaudación tributaria en los países analizados. Solo en Colombia, donde viven cerca de tres millones de venezolanos, esta contribución ha superado los 529 millones de dólares.
En Perú, la contribución fiscal de sus 1,6 millones de migrantes venezolanos alcanzó casi los 527 millones de dólares en 2024, el equivalente al 1,35% de la recaudación total o al 0,23% del PIB nacional.
El consumo estimado de esta población asciende a 2.400 millones de dólares. Sin embargo, Perú presenta una de las mayores brechas de oportunidad debido a la llamada “degradación de habilidades”: menos del 10 % de los profesionales venezolanos ejerce su carrera por las trabas en la convalidación de títulos y la formalización. De superarse estos obstáculos, la OIM estima que el ingreso fiscal podría aumentar un 51,3 %, hasta alcanzar los 797,7 millones de dólares.
En Chile, los venezolanos representan el 8,2 % de la población y su aporte equivale al 10 % de la economía del país. Han contribuido, además, con fuerza laboral joven en una sociedad marcada por el envejecimiento. El impacto, sostiene la OIM, podría ser mayor si aumentara el porcentaje de regularización, que hoy se sitúa en apenas el 24,8 %.
Aun así, el presidente electo José Antonio Kast ha propuesto la creación de un “corredor” para devolver a los migrantes a sus países de origen.
El empuje también se refleja en el emprendimiento. Los migrantes venezolanos han creado pequeñas, medianas y grandes empresas, sobre todo en los sectores de alimentos, bebidas, gastronomía, servicios financieros y tecnológicos.
En Panamá, las compañías lideradas por venezolanos han generado cerca de 40.000 puestos de trabajo en la última década. En Aruba, esta comunidad ha impulsado inversiones en turismo y hotelería que superan los 1.100 millones de dólares, y en República Dominicana alcanzan los 550 millones.

