La reciente instalación de un sistema de radar de largo alcance de Estados Unidos en la isla de Tobago ha comenzado a generar inquietud en la región, en un contexto marcado por el deterioro de las relaciones políticas y el aumento de las fricciones militares entre Washington y Caracas. La presencia de este equipo estratégico proyecta nuevas interrogantes sobre la estabilidad y la seguridad en el Caribe oriental.

El teniente comandante retirado Norman Dindial, quien ocupó la jefatura del Centro Nacional de Vigilancia Costera por Radar de Trinidad y Tobago, explicó que este despliegue representa un giro hacia una estrategia de «defensa activa» en una zona muy cercana al territorio venezolano.

«El radar en Crown Point requerirá un sistema de defensa antimisiles. Eso significa que debe ir acompañado de capacidades de ataque tierra-aire y tierra-tierra. Hemos entrado en una fase de defensa activa: llegará más equipo, si no es que ya está aquí», aseguró el exmilitar.

Dindial precisó que unidades navales de Estados Unidos ya emplean tecnologías sofisticadas, como radares de última generación y plataformas del Sistema de Alerta y Control Aéreo (Awacs, en inglés), por lo que considera que la instalación en Tobago tendría como función ampliar la cobertura de detección, seguimiento y eventual selección de objetivos en el área.

En Trinidad y Tobago crece la preocupación, no solo por la naturaleza del equipo instalado, sino por la ausencia de información precisa sobre su funcionamiento, control y propósito. Esta inquietud se intensificó luego de que las autoridades confirmaran la presencia del radar, poco después de haber señalado que las tropas estadounidenses que realizaban maniobras en la isla ya habían abandonado el país.

«¿Trinidad y Tobago tendrá que comprar el sistema eventualmente? ¿Quién lo opera y quién controla los datos?», se preguntó Dindial, quien además alertó que cualquier sistema de defensa que proteja esta infraestructura requeriría «una base cercana», lo que podría derivar en una presencia militar estadounidense permanente en esta zona del Atlántico, recoge Sumarium.

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