El expresidente brasileño Jair Bolsonaro comenzó a cumplir su condena de 27 años de prisión por liderar un intento de golpe de Estado, pese a la insistente solicitud de sus abogados para que le otorgaran la medida de casa por cárcel. Medios brasileños reportan las condiciones de la celda en la que se espera cumpla su condena.

El juez del Supremo Tribunal de Brasil, Alexandre de Moraes, quien ha supervisado el caso, dictaminó que el exmandatario permanecerá en custodia después de ser arrestado preventivamente el sábado.

Partidarios y detractores de Bolsonaro se reunieron fuera de la sede de la policía federal desde que se emitió la orden, algunos pidiendo su liberación y otros brindando por su encarcelamiento.

Bolsonaro no tendrá ningún contacto con los pocos internos en la sede de la policía federal.

Su habitación de 12 metros cuadrados tiene una cama, un baño privado, aire acondicionado, un televisor y un escritorio, según la policía federal. Tendrá acceso libre a sus médicos y abogados, pero otros deberán obtener la aprobación del Supremo Tribunal para acceder a él.

El líder de extrema derecha había estado bajo arresto domiciliario desde agosto y fue detenido el sábado después de tratar de romper su monitor de tobillo.

Bolsonaro atribuyó este intento a “alucinaciones”, una afirmación que De Moraes desestimó en su orden de arresto preventivo.