Los días del mandatario Nicolás Maduro en el poder “podrían estar contados”, según Donald Trump. Pronto sabremos cuán en serio habla el presidente estadounidense.
Las declaraciones de Trump se producen después de que restara importancia a las especulaciones de que Washington buscaba un cambio de régimen en Caracas, incluso mientras su administración supervisaba un despliegue militar inusualmente grande en el Caribe.
Se espera que los líderes latinoamericanos discutan la crisis venezolana cuando se reúnan este fin de semana en la vecina Colombia, mientras la flotilla de Trump eclipsa la conferencia de la ONU sobre el clima en Brasil.
Oficialmente, la misión estadounidense se ha descrito como una operación antidrogas: hasta el momento, al menos 14 embarcaciones presuntamente dedicadas al narcotráfico han sido destruidas en el Caribe y el Pacífico oriental, dejando más de 60 muertos.
Sin embargo, abundan las preguntas sobre su verdadera intención, dado que se trata del mayor despliegue naval estadounidense en América Latina desde la invasión de Panamá en 1989.
Tras afirmar que “el territorio sería el siguiente objetivo”, Trump matizó sus comentarios, aunque reconoció haber autorizado a la CIA a realizar operaciones encubiertas en Venezuela. En consecuencia, las intenciones de Estados Unidos siguen siendo tan ambiguas como siempre.
Según informes, el gobierno de Trump ahora considera un abanico más amplio de objetivos, desde pistas de aterrizaje ilegales y laboratorios de drogas hasta instalaciones militares.
Cualquier idea de que las enormes reservas de crudo de Venezuela —las mayores del mundo— disuadirían a un Washington reacio a inflar los precios del petróleo podría ser errónea.
La diplomacia de las cañoneras estadounidenses no ha tenido mucho impacto en los precios hasta el momento, y la apertura del país, sin el gobierno autocrático de Maduro, podría impulsar la producción, crónicamente limitada por una infraestructura obsoleta, reseña Bloomberg.
Durante su primer mandato, Trump adoptó una estrategia de incentivos y sanciones hacia Venezuela que no logró sus objetivos.
Estados Unidos está enviando ahora su portaaviones más moderno al Caribe, lo que aumenta las probabilidades de un cambio de régimen.
Con la llegada del Gerald R. Ford prevista para mediados de noviembre, las verdaderas intenciones de Trump están a punto de quedar claras.

