El discurso bélico y las tensiones geopolíticas adquieren una nueva dimensión en Venezuela. Nicolás Maduro ha advertido este miércoles 23 de octubre de que la Fuerza Armada Nacional cuenta con más de 5.000 misiles Igla-S en la defensa antiaérea, como parte del equipamiento con el que el país hace frente a la amenaza militar estadounidense.

Washington mantiene desde hace dos meses un despliegue naval en el Caribe que el chavismo ha interpretado como una maniobra para forzar un cambio de Gobierno en Venezuela, aunque la Casa Blanca asegura que se trata de una lucha contra el narcotráfico.

“Cualquier fuerza militar del mundo sabe el poder los Igla-S. Venezuela tiene nada más y nada menos que 5.000 en los puestos clave de la defensa antiaérea para garantizar la paz, la estabilidad y la tranquilidad”, dijo Maduro en televisión. “El que entendió, entendió”.

El mandatario señaló que el país también tiene “equipos de simulación” que lo ponen “en una situación de buena puntería a miles de operadores de Igla-S” que están desplegados “hasta en la última montaña, hasta en el último pueblo y hasta en la última ciudad del territorio nacional”. “Venezuela tiene que ser una patria inexpugnable”, señaló Maduro. “Que nadie se meta con Venezuela que nosotros no nos metemos con nadie”, reseña El País.

El Igla-S es un sistema portátil de defensa antiaérea diseñado para derribar aviones, helicópteros y drones a baja altitud. El misil ya fue usado en ejercicios militares ordenados por Maduro en respuesta al despliegue estadounidense.

Este mismo miércoles, el presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que si decide llevar sus operaciones contra el narcotráfico a tierra notificará al Congreso porque se trata de un problema de “seguridad nacional”, luego de haber destruido dos nuevos botes en el Pacífico, al menos uno de ellos frente a las costas colombianas. “Los ataques a Colombia son ataques a Venezuela”, lanzó poco después en su programa de televisión el ministro del Interior, Diosdado Cabello.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha dicho que sería el octavo ataque contra supuestas narcolanchas y el primero en el Pacífico, desde que empezó, a finales de agosto, una operación antidrogas en el Caribe, en su mayoría cerca de las aguas de Venezuela.

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