Las Fuerzas de Defensa de Trinidad y Tobago (TTDF) fueron puestas este viernes 31 de octubre en «Alerta Estatal Uno», la primera fase del plan de preparación para la defensa nacional. La medida, que se activa en medio de la tensión militar en el Caribe entre Estados Unidos y Venezuela, implicó la orden de regreso de todos los soldados a sus bases, según informó el medio local Daily Express.

Un alto oficial de las TTDF, que confirmó la medida a la agencia EFE, la calificó como una «medida de precaución» destinada a «garantizar la plena operatividad ante la incertidumbre en el entorno de seguridad regional». La orden se dio tras varias horas de reuniones a puerta cerrada de los altos mandos militares.

La activación de la alerta generó reacciones en el Parlamento, donde el diputado opositor Marvin Gonzales presionó al ministro de Defensa, Wayne Sturge, para que confirmara la orden. Sturge se negó a responder alegando motivos de seguridad nacional. En contraste, el ministro de Seguridad Nacional, Roger Alexander, declaró a medios locales que el regreso a las bases era «simplemente un ejercicio operativo rutinario».

A pesar de la declaración de Alexander, el aumento de la presencia militar generó inquietud pública en Trinidad. Numerosos ciudadanos salieron temprano del trabajo, recogieron a sus hijos de las escuelas y se abastecieron de artículos de primera necesidad, como alimentos enlatados y agua.

La primera ministra, Kamla Persad-Bissessar, intentó tranquilizar a la población, afirmando que «no había pruebas de un ataque inminente» de EEUU contra Venezuela.

La orden de acuartelamiento incluyó al personal de todas las unidades militares, entre ellas el Campamento Ogden en Saint James, el Segundo Batallón en La Romaine, el Cuartel Cumuto en Wallerfield y el Cuartel Teteron en Chaguarama.