El economista Francisco Rodríguez expuso que el presidente de Estados Unidos no ha aplicado una estrategia contradictoria respecto a Venezuela, y el Gobierno de Nicolás Maduro, sino que solo cuida sus intereses, mientras busca salir fortalecido.

Durante los últimos días, agencias han reportado que Estados Unidos impulsa un «feroz» despliegue de sus buques de guerra cerca de las costas venezolanas, lo que para muchos adversarios del mandatario chavista es señal de que «su fin está cerca». Incluso, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele escribió «va a pasar», mientras la discusión era tendencia en X, antes Twitter.

En esta misma red social, Rodríguez expuso que esta operación al mismo tiempo que otorga a Chevron una licencia para vender petróleo, «parece contradictorio, pero en realidad es parte de un patrón común en regímenes personalistas».

Explicó que los líderes personalistas suelen dar poder a equipos rivales con visiones opuestas, generado que cada uno logre victorias, «pero el líder se mantiene como árbitro final. Lo que desde fuera luce como caos, en realidad fortalece su control sobre el conjunto. Esto contrasta con la formulación de políticas en burocracias modernas, donde se traza un rumbo y la administración lo ejecuta. En los regímenes personalistas, el objetivo no es implementar una política pública acertada, sino concentrar poder en la figura del jefe del Ejecutivo».

En este sentido, remarcó que Trump lo ha evidenciado cuando Richard Grenell negoció deportaciones y rehenes con Maduro, mientras Rubio se ha enfocado en promover sanciones de máxima presión.

«Ambos tienen espacio. Trump decide cuándo favorecer a uno u otro, y de esa competencia sale fortalecido. Lo mismo ocurre en economía: Musk y DOGE promovieron recortes y cierres de agencias, mientras republicanos del Congreso respaldaban el “Big Beautiful Bill” de gasto expansivo. Austeridad y expansión coexistieron, dejando a Trump como árbitro».

Asimismo, en comercio: Peter Navarro empujó una visión nacionalista y proteccionista, frente a Scott Bessent y otros más cercanos a Wall Street. Trump permitió que ambos bandos avanzaran, reforzando su papel de juez indispensable.

A su juicio, este estilo no es exclusivo de Trump. El expresidente fallecido Hugo Chávez también balanceó entre pragmáticos pro-mercado como Cabezas y Merentes, y socialistas radicales como Giordani y Menéndez. Sus choques le permitían reafirmar su poder personal en cada giro.

«Putin es quizá el ejemplo más claro: fomenta la pugna entre estatistas como Sechin y Kovalchuk, que abogan por políticas expansionistas, y tecnócratas como Siluanov y Nabiullina, que defienden la disciplina fiscal. De esa tensión surge su autoridad central».

En este contexto, Francisco Rodríguez destacó que por eso la política de Trump hacia Venezuela no es contradictoria, sino todo lo contrario. «Es perfectamente coherente si entendemos que no busca servir ni a EE.UU. ni a Venezuela, sino a los intereses de Trump y de la facción MAGA».