El decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Juan Carlos Apitz afirmó que sondeos y encuestas «serias» -sin referir a alguna específica- revelan que los venezolanos no quieren votar en las elecciones del 25 de mayo.
En entrevista concedida a Efecto Cocuyo, destacó que cree en la Constitución, en la ley, la gobernabilidad, pero «está seriamente comprometida y la falta de legitimidad del gobierno está haciendo aguas y eso se manifiesta con una severa crisis económica como la que estamos viviendo. Nadie en su sano juicio va a traer inversión extranjera a este país, porque no hay ningún tipo de seguridad jurídica».
«Esto también afecta la condición salarial de los trabajadores. No es a través de bonos que se puede reconocer el trabajo digno, porque no redundan en las prestaciones sociales. Todo esto que ha caracterizado la forma de gobernar arbitraria y al margen de la ley y la Constitución está haciendo aguas. Encuestas serias dicen que no hay disposición a participar en las elecciones del 25 de mayo, porque la gente ya no cree en el voto por lo que ocurrió el 28 de julio. ¿Cómo podemos pensar que el gobierno va a satisfacer las principales necesidades de la población cuando sólo está pensando en sobrevivir políticamente? De atribuirse una legitimidad que nadie le reconoce», fustigó.
-¿Se pueden calificar esas elecciones del 25 de mayo de legales y legítimas?
-Lo primero que debo decir es que yo creo en el voto, es una herramienta de derecho ciudadano y para que haya voto tienen que haber elecciones libres y justas. La pregunta que me hago es si el 25 de mayo se convocarán elecciones libres y justas, con el mismo CNE de las elecciones del 28 de julio.
-¿Qué garantías tenemos de que los resultados serán los que se anuncien? ¿Se puede participar con partidos políticos y dirigentes inhabilitados sin causas lo suficientemente aclaradas? No sé si eso que va a pasar el 25 de mayo lo podemos llamar elecciones, porque el voto debe ser capaz de cambiar una realidad. El que va a votar quiere cambiar una realidad, expresando su voluntad. Pero me temo que eso no es lo que está planteado el 25 de mayo.

