El Cooperante expuso las implicaciones de un álgido debate sobre el impacto de las sanciones en la migración venezolana, y los alegatos del equipo conformado por el economista Francisco Rodríguez, profesor en la Universidad de Denver, junto con los investigadores Giancarlo Bravo y David Rosnick, del Center for Economic and Policy Research (CEPR) y la Fundación Petróleo por Venezuela, quienes refutaron los hallazgos de un trabajo reciente de Dany Bahar y Ricardo Hausmann que sugiere que el alivio de sanciones contribuyó al aumento de la migración venezolana hacia el país norteamericano.

Las primeras sanciones financieras impuestas a Venezuela fueron firmadas por el presidente Donald Trump, el 25 de agosto de 2017. A la fecha han pasado más de 2.798 días. En aquel entonces, la Casa Blanca apostaba al «quiebre» de Nicolás Maduro al restringir el acceso de Venezuela al mercado de deuda estadounidense, prohibir las negociaciones sobre nuevas emisiones de deuda y de bonos por parte del gobierno de Venezuela y de Petróleos de Venezuela.

El artículo, titulado ¿El alivio de sanciones impulsó la migración venezolana a Estados Unidos? Una reevaluación de los resultados de Bahar y Hausmann, examina detalladamente el análisis reciente de Dany Bahar y Ricardo Hausmann, publicado por el Centro para el Desarrollo Global (Center for Global Development, CGD). Bahar y Hausmann argumentan que mayores ingresos petroleros en Venezuela —que interpretan como un proxy del alivio de sanciones— se correlacionan con un aumento de la migración hacia Estados Unidos, sugiriendo que las sanciones podrían, en realidad, reducirla.

«Las pruebas empíricas presentadas en este documento sugieren que los mayores ingresos petroleros en Venezuela están asociados a un mayor -y no menor- número de cruces en la frontera suroeste de Estados Unidos. Esta conclusión tiene importantes implicaciones para el actual debate político sobre las sanciones al régimen venezolano. Nuestros resultados contradicen la idea de que las sanciones económicas aumentarían los flujos migratorios hacia Estados Unidos», suscribe la versión PDF del paper visto por El Cooperante. «De hecho, los datos muestran la relación opuesta: cuando disminuyen los ingresos petroleros de Venezuela (como cabría esperar en caso de sanciones más estrictas), los flujos migratorios hacia Estados Unidos aumentan. sanciones más estrictas).

El equipo conformado por Francisco Rodríguez, Giancarlo Bravo y David Rosnick expuso en un artículo que el estudio que llevó a la conclusión sobre la migración venezolana hacia Estados Unidos tenía un importante error, inclusive Hausmann y Bahar lo reconocieron públicamente. Sin embargo, afirmaron que este error no cambiaba la conclusión del paper.

En conversación telefónica con El Cooperante, Rodríguez expuso que la conclusión de Hausmann y Bahar se basaba en un error de codificación: el estudio original utilizó una transformación estadística inusual —una duodécima diferencia— en lugar de diferencias interanuales convencionales. Al corregirse este error, la supuesta relación desaparece. Al tiempo que, subrayó que Bahar y Hausmann omitieron controlar por las condiciones del mercado laboral estadounidense, que mejoraron sustancialmente durante el período analizado y que están fuertemente correlacionadas con los precios del petróleo.

“Lo que parecía un efecto causal de los ingresos petroleros venezolanos es en realidad una correlación espuria que refleja la influencia de factores de demanda en Estados Unidos sobre los flujos migratorios”, señaló Rodríguez. “Afirmar que las sanciones reducen la migración con base en este análisis es metodológicamente insostenible: no solo hay un error de codificación, sino que no se considera el factor más obvio detrás del aumento migratorio, que es la recuperación del mercado laboral estadounidense”.

Por su parte, David Rosnick añadió que «basar decisiones de política pública en evidencia defectuosa o empíricamente débil puede llevar a conclusiones profundamente erróneas. Las sanciones buscan afectar economías. Es esperable que generen más pobreza y más migración. Un mal estudio no cambia esa realidad”.

Asimismo, advirtieron sobre otras debilidades fundamentales en el análisis de Bahar y Hausmann: el análisis se basa en una muestra limitada de 48 observaciones mensuales de encuentros de venezolanos en la frontera suroeste de EE. UU., un dato que no capta adecuadamente la relación entre condiciones económicas internas en Venezuela y la migración, dado que muchos de esos migrantes habían salido del país años antes.

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