La cancillería venezolana desafió este jueves 20 de febrero las acusaciones de Estados Unidos al rechazar la etiqueta de «terrorista» impuesta al grupo criminal Tren de Aragua.

En un comunicado oficial, Caracas afirmó que desmanteló esa red criminal con éxito y acusó al FBI y la DEA de instrumentalizarla para desestabilizar al país.

«Estos actores recurrieron a la manipulación de estructuras criminales con propósitos políticos», detalló la Cancillería, al destacar que las fuerzas de seguridad neutralizaron la amenaza y protegieron a la población de sus acciones delictivas.

El comunicado también abordó un giro humanitario. Venezuela solicitó la repatriación de ciudadanos llevados a la base naval de Guantánamo, un pedido aceptado que permitió su traslado a Honduras. «Han sido trasladados a Honduras, desde donde serán recuperados por aviones de Conviasa», informó el texto, agradeciendo a la presidenta Xiomara Castro y al exmandatario Manuel Zelaya por su apoyo. La operación formó parte del Plan Vuelta a la Patria, diseñado para reunir a los venezolanos con sus familias.

La cancillería dejó abierta la puerta a procesos judiciales. Advirtió que, de detectarse delitos entre los repatriados, las autoridades actuarían conforme a la ley y con respeto a los derechos humanos. «Venezuela siempre combatirá el terrorismo y las organizaciones criminales de cualquier tipo», enfatizó el comunicado.