Sin democracia no hay paraíso

Opinión | abril 7, 2020 | 6:28 am.

La crítica coyuntura en Venezuela no obedece propiamente al coronavirus. Lo que nos ata a una sobrevivencia indigna e injusta viene desde hace muchísimo tiempo. A ver, sí el coronavirus no hubiese existido ¿Se imaginan el maremágnum país que tuviéramos hoy sin gasolina? Un hervidero de pronóstico reservado. Incluso, el covid-19 sirve para ocultar los estragos de una pandemia mucho peor: La cepa comunistoide.

Si en lugar de destruir el sistema productivo privado como parte del proyecto cubanizador y se hubiese apoyado a nuestros productores/trabajadores, si en lugar de hacer de las instituciones del Estado antros partidistas y hoy estuvieran conformadas por profesionales apegados a la ley, si en lugar haber minado de corrupción y desidia las empresas públicas y se hubiese considerado la meritocracia, hoy la vida de los venezolanos no estuviera amenazada por la ausencia de gasolina, electricidad, agua, gas, escasez de alimentos y medicinas, más que por el propio covid-19.

La democracia con todos sus defectos es por mucho el mejor sistema de gobierno. Cicerón (106 AC-43 AC), filósofo romano, sostuvo «La libertad sólo reside en los Estados en los que el pueblo tiene el poder supremo». Así, la economía de mercado es el único sistema económico que, respetando la economía como ciencia, es el único capaz de ofrecer calidad de vida. Ambas metodologías de subsistencia humanas (de gobierno y de producción e intercambio) tienen una única condición; La institucionalidad, es decir, la supremacía de la ley, el respeto irrestricto a la voluntad de los votantes.

Mucho ha hablado el chavismo del “poder popular”. Paradójicamente, en todo este tiempo jamás se le había arrebatado tanto el poder de decisión a los venezolanos. Tan es así que desde que Chávez perdió el apoyo popular (por allá en 2007) el garrote se hizo ley. La reforma constitucional rechazada por los ciudadanos igual fue impuesta por una desinstitucionalización que, como hoy, solo rinde culto y favores a la élite gubernamental. Desde ese momento Venezuela comenzó un lento descenso que se ha venido acelerando en la medida que los petrodólares se hicieron insuficientes por corrupción y destrucción de Pdvsa.

El venezolano desde 2007 ya no decide. Le impusieron un contenido constitucional rechazado. A los gobernadores y alcaldes electos, distintos al partido del régimen, si no los destituyen, apresan o inhabitan, le arrebatan competencias, facultades, recursos e imponen un poder paralelo bajo el eufemismo burlón de “Protector”.

La demostración más clara fue la anulación de la Asamblea Nacional electa en 2015, el poder público más votado de nuestra historia. Inicialmente se le restó inconstitucionalmente tres diputados para evitar la mayoría absoluta opositora. Le anularon todos sus actos para finalmente infringirle un desacato tan inexistente como ilegal. Ni hablemos de una presunta “constituyente” a la que nunca se preguntó a los venezolanos sí la querían, amén de imponerla sobre un gran charco de sangre.

Pero el drama es aún peor. Los gobernadores y alcaldes del chavismo también niegan participación real a los venezolanos. Todo viene prefabricado por línea partidista. En las distintas asambleas de ciudadanos no se discuten las necesidades/fortalezas de las comunidades sino “lo que el presidente ordenó”. El chavismo ha significado la antítesis más depurada de la democracia.

Por tal motivo, el país de hoy, tercermundista, es una covacha comunistoide del que todo el mundo desea emigrar… Duélale a quién le duela la realidad es esa.

Por tal motivo, mientras la dirección del Estado esté en manos de quienes propiciaron esta desgracia ¡nada será distinto! La democracia nos llama. La constitucionalidad nos pide a gritos. Venezuela implora ser conducida, no por héroes ni mesías (que no existen) sino por hombres y mujeres de carne y huesos que entiendan que sobre la ley y la democracia solo puede estar la voluntad de los ciudadanos, jamás autoengrandecidos comandantes supremos, eternos, fachos líderes incuestionables… eso es lo que nos condujo a esta desgracia.

@leandrotango