Alejandra* apretaba el bolso contra su pecho como quien protege un tesoro, aunque lo que llevaba no era oro ni joyas: era el cuerpo inerte de su mascota, compañero de 12 años de su vida.

La esperanza de darle una despedida “digna” la había llevado hasta el Columbario Cenizo, dentro del Cementerio Municipal de El Junquito, al noroeste de la ciudad, un espacio recién inaugurado que prometía cremación segura y almacenamiento de cenizas, pero que, como descubriría al llegar, se topaba con un obstáculo económico que ponía a prueba su duelo y su determinación.

Fueron más de 12 kilómetros desde San Agustín hasta las colinas de El Junquito. Un trayecto largo, en silencio, con la ciudad quedando atrás kilómetro a kilómetro.

La publicidad oficial que Alejandra vio en su teléfono sobre la inauguración del Columbario Cenizo le dio la esperanza de encontrar un servicio asequible, pero el presupuesto superaba el monto disponible en su cuenta bancaria, recoge Crónica Uno.

El columbario, explicado por la Alcaldía de Caracas como un espacio destinado a la cremación y almacenamiento de cenizas de mascotas, se presenta como una alternativa frente a entierros improvisados que antes ocurrían en sitios prohibidos, incluidas zonas naturales protegidas.

“Yo sabía que eran $40 la cremación. Pero en la información que dieron en internet decía que había resguardo de mascotas si el dueño no tenía el dinero. Sin embargo, al llegar aquí me dijeron que si no tenía el dinero me lo tenía que volver a llevar porque no tienen resguardo. Uno no sabe qué creer, porque yo me eché ese viaje hasta aquí por eso”, relató.

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