El reciente anuncio del restablecimiento de la relación de Venezuela con organismos multilaterales como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) «marca un punto de inflexión relevante para el país», sentencia la firma de asesoría financiera KPMG.
En un texto, publicado en su página web, señalan que si bien este proceso suele analizarse desde una óptica macroeconómica y de política pública, sus implicaciones trascienden al sector público y alcanzan de forma directa al sector empresarial.
«El retorno de los multilaterales no solo implica potencial acceso a financiamiento y asistencia técnica, sino también la reintroducción de estándares internacionales en materia de gobernanza, transparencia, sostenibilidad y rendición de cuentas».
En este nuevo contexto, las empresas que operan en Venezuela enfrentan tanto riesgos emergentes como oportunidades estratégicas, especialmente en lo relativo a la gestión de factores Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ESG).
El documento sostiene que la falta de relación con estos organismos trajo como consecuencia: el aislamiento de marcos técnicos internacionales, la reducción de flujos de cooperación y la desconexión progresiva de estándares globales en materia institucional, financiera y de sostenibilidad.
«El eventual retorno de instituciones como el BM y el FMI no debe interpretarse únicamente como
un hito financiero, sino como el inicio de un proceso de reacoplamiento institucional que tiende a
elevar las expectativas sobre cómo los países —y por extensión, sus empresas— gestionan riesgos,
reportan información y alinean sus estrategias con objetivos de desarrollo sostenible», aclara la firma.
Ante el regreso de los multilaterales KPMG indica que las empresas podrían enfrentar:
Riesgos regulatorios: cambios normativos y mayores exigencias de cumplimiento.
Riesgos reputacionales: incremento del escrutinio por parte de stakeholders.
Riesgos operativos: debilidades en procesos, controles y datos.
Riesgos financieros: limitaciones en el acceso a financiamiento por brechas ESG.
Oportunidades para las empresas que estén preparadas:
Acceder indirectamente a financiamiento verde y social.
Integrarse a proyectos y cadenas de valor vinculadas a multilaterales.
Fortalecer su posicionamiento frente a inversionistas y socios internacionales.
Construir una ventaja competitiva sostenible en un entorno de reapertura institucional.
La firma concluye que el regreso de los organismos multilaterales a Venezuela representa mucho más que un cambio en la relación del país con la comunidad financiera internacional. «Para las empresas, supone un nuevo marco de expectativas en gobernanza, sostenibilidad y transparencia».
Venezuela y el FMI reanudaron relaciones la semana pasada luego de una pausa de siete años, el Banco Mundial también se sumó al restablecimiento de relaciones. El FMI dijo que «el camino no será fácil» pero que van a acompañar al país en su recuperación macroeconómica y financiera.

