El presidente de UNT, Manuel Rosales celebró este viernes las dos décadas de la tolda azul y abogó por el cese de la persecución política, en esta nueva etapa que vive el país.
«Somos la expresión de la democracia social, pero sobre todo somos hombres y mujeres que creemos en la libertad. Ha sido duro hacer política entre la angustia y la persecución, pero seguimos en la primera línea para ayudar en el proceso de cambio que reclaman los venezolanos», afirmó Rosales.
Recordó la hoja de ruta de UNT para la etapa de estabilización nacional, destacando puntos críticos de la agenda pública:
• Reforma Legislativa: Exigió la derogación de la «Ley del Odio» y la «Ley Simón Bolívar», calificándolas como instrumentos inclementes contra la ciudadanía. Asimismo, impulsó la necesidad de avanzar en leyes económicas como la de hidrocarburos y minería para reactivar el país.
• Justicia Social: Urgió la revisión inmediata de sueldos, salarios, pensiones y jubilaciones. «No puede emerger un país con estas condiciones; la urgencia social no puede quedar al final de la agenda».
• Servicios Públicos: Alertó sobre la crisis eléctrica que asfixia al comercio y la industria, respaldando el empuje petrolero como motor de solución.
• Institucionalidad: Frente a los cambios en el Poder Moral, Rosales fue enfático: «La reinstitucionalización no puede ser un enroque de funcionarios. Exigimos transparencia en la elección del Fiscal y el Defensor del Pueblo para garantizar un verdadero equilibrio de poderes».
• Ruta Electoral: El líder de UNT insistió en que la estabilización debe conducir a elecciones libres con un CNE transparente, permitiendo el voto de los venezolanos en el exterior.
Voces de resistencia y reconciliación
La diputada Hilda Rubí González definió la fecha como un día de «memoria y esperanza», destacando que UNT es un partido que puede mirar a los venezolanos a los ojos tras años de coherencia. «Mientras unos se dedican a la confrontación, nosotros nos hemos dedicado a dialogar y a promover la unidad. Nacimos para devolver la dignidad a la gente», señaló.
Por su parte, el dirigente Carlos Molina, tras relatar su experiencia como ex preso político durante 17 meses, conmovió a los asistentes con un llamado a la sanación nacional. «La democracia es un acto de fe. Venezuela necesita justicia, pero también perdón y reconciliación para poder avanzar», expresó.
20 años de Democracia Social
El acto concluyó con un llamado a dejar atrás «la pesadilla» de la división para dar paso a una etapa de paz y prosperidad. Un Nuevo Tiempo reafirma así su posición como actor fundamental en la construcción de la transición democrática en Venezuela, apostando por soluciones tangibles y el reencuentro de todos los sectores del país.
Con información de NDP.

