El politólogo Ricardo Sucre analizó este lunes la asistencia del ex candidato presidencial y ex preso político Enrique Márquez al Congreso de EE .UU., tras ser invitado por el presidente Donald Trump y expuso que el opositor representa la coexistencia entre dos fuerzas antagónicas: el chavismo y la oposición en Venezuela, en medio de las negociaciones entre los dos países.

Así lo describe un artículo publicado por Sucre en El Cooperante, al referir a las diferencias entre Márquez y la líder de Vente Venezuela, María Corina Machado.

«No escogió al grupo de María Corina Machado porque éste desea una capitulación y no coexistir. No busca el reconocimiento con el chavismo sino una rendición, con juicios, “museos contra la tortura” y cosas así que no atraen a los Estados Unidos, o busca promover una crisis o conflicto que la lleven al poder. Que es lo que estimuló con los Estados Unidos, pero -sorpresa- no fue la seleccionada. Todavía no lo asimila junto a la disonancia que le genera», escribió.

A su juicio, la tarea de Márquez es aprovechar su “promesa básica” -que puede articular consensos para una transición exitosa hacia la democracia- para construir relaciones y puentes entre diversas organizaciones, a partir de su propio movimiento o en el que participe, el que, a su vez, tendrá posiciones y diferentes caras.

Márquez tiene olfato político porque desde su rueda de prensa del 27 de febrero, toca el tema de la renovación del fiscal y del defensor del pueblo. Asuntos importantes. Llama la atención que en el mundo opositor y de la sociedad civil -salvo la opción de Magaly Vásquez- no se siente movimiento en este tópico.

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