El economista petrolero Rafael Quiroz analiza las consecuencias de la crisis en el Estrecho de Ormuz y advierte que lo primero a considerar es que se ha privado de la oferta global de petróleo un volumen equivalente a 20%, «lo que significa una crisis que solo se puede remontar comparativamente a la interrupción habida durante la crisis del Canal de Suez en el año 1956».
Cuando se habla del Estrecho de Ormuz hablamos de unos de los principales cuellos de botella marítimos del mundo, por donde pasan alrededor de 20 millones de barriles diarios (MMB/d) de crudo que se producen diariamente en el mundo (107 MMB/d) y el 30% de todo el petróleo que se comercializa mundialmente. Alrededor de 100 tanqueros transitan por estas estrechas aguas marítimas diariamente, refiere el análisis.
«Siendo entonces que no hay un colchón de capacidad de producción cerrada para cubrir el faltante del 20% de la producción mundial y el hecho agravado de que ni Arabia Saudita ni Kuwait ni los Emiratos Árabes Unidos pueden suplir producción adicional alguna por ver recortada sus actividades debido a los ataques de Irán».
Quiroz agrega que «solo queda una destrucción de demanda por la vía de precios elevados, por encima de $100 el barril para equilibrar el mercado petrolero.
«Huelga decir que la OPEP Plus no puede hacer nada al respecto, y tan solo podría esperarse que la AIE y sus países miembros aprueben una liberación importante de reservas (ya aprobada por 400 millones de barriles), mientras el conflicto en el Medio Oriente se encamine a una resolución temprana. Por lo que los 260 MB/d ofrecidos por la OPEP+ a partir del primero de abril, no pasan de ser sino un simple saludo protocolar a la bandera».
Precios volátiles
«Lo difícil de una solución rápida del conflicto se refleja en precios del petróleo con una volatilidad no vista alguna vez. No sólo hacia arriba ha dado saltos violentos del orden de 25%, sino que ha sido acompañado de caídas muy pronunciadas jamás observadas, frente a expectativas de solución debido a anuncios políticos y militares, tanto de los gobiernos de Estados Unidos (EE. UU.) como de Irán que se han desvanecido, dejando intacto o en peor situación el conflicto», advierte.
A juicio del especialista queda es una enorme incertidumbre de hacia dónde puede ir el precio del petróleo, y que está dependiendo de las acciones de orden militar y político que toman los que están participando de este conflicto. «Cuanto más se prolongue esta guerra, más será la presión alcista sobre los precios, pues la variable correspondiente a la prima geopolítica por riesgo al suministro, sin duda se verá en alza», dice.
«Con el Estrecho de Ormuz prácticamente bloqueado -o al menos con tráfico cero o mínimo por amenazas y ataques directos- los 3 o 4 MMB/d que Arabia Saudita o EAU podrían sacar ya no sirven de nada. Irak y Kuwait están parados casi del todo, sin rutas alternativas reales, y hasta los saudíes han tenido que ajustar producción por el caos».
Impacto sobre Venezuela
La producción petrolera de Venezuela pudiera crecer más de lo previsto para 2026 y 2027 en comparación con lo esperado a finales de 2025, debido a los estímulos económicos y políticos derivados del cambio político producido por el arresto de Maduro, llevado a cabo por el gobierno de EE. UU. el pasado 3 de enero, prevé el economista.
Para Quiroz la rápida aprobación de la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, y las nuevas licencias emitidas por la OFAC, que dejan en manos del gobierno de EE. UU. el control integral sobre la industria, genera un «amplio abanico de estímulos». «Ello, hace suponer facilidades para las empresas que actualmente están guiando el crecimiento de la producción petrolera, como ha sido el protagonismo prominente de Chevron».

