La dirigente opositora en el exilio María Corina Machado reafirmó este martes 10 de marzo que el proceso hacia la democracia en Venezuela es un hecho en marcha. A dos meses de la detención del expresidente Nicolás Maduro, la dirigente ofreció un balance del escenario político nacional durante una entrevista con el diario chileno La Tercera, justo antes de emprender su viaje a Santiago de Chile.

En sus declaraciones, Machado desestimó que la reciente reanudación de relaciones diplomáticas entre el gobierno de Donald Trump y la administración de Delcy Rodríguez represente un revés para la causa opositora. Desde su perspectiva, este acercamiento responde a una táctica de Washington para debilitar al oficialismo desde adentro. «Estados Unidos está utilizando» al gobierno «para desmontar buena parte de su estructura represiva, criminal y de corrupción. Eso es lo que está ocurriendo», aseveró la dirigente.

Respecto al destino de las actuales figuras en el poder, la líder de Vente Venezuela mantuvo sobre la mesa su propuesta de una salida pactada. Machado enfatizó que su movimiento está dispuesto a brindar salvoconductos institucionales a quienes colaboren con el cambio democrático. «Idealmente debemos avanzar en una transición negociada (…) donde aquellos que faciliten y contribuyen una transición con mayor celeridad, orden y paz puedan tener garantías», explicó, advirtiendo que esta vía resulta ser la más favorable para los propios voceros gubernamentales.

Al proyectar los próximos pasos del país, Machado destacó el nivel inédito de unidad que prevalece en la sociedad venezolana y vaticinó la celebración de comicios verdaderamente libres en el corto plazo. La vocera se mostró plenamente confiada en la fuerza ciudadana al recordar que, incluso bajo el amedrentamiento del pasado reciente, lograron una supuesta victoria electoral. «Los venezolanos vamos a elegir en quién confiamos, sin restricciones, sin límites, sin persecución», garantizó.

Finalmente, la entrevista abordó los severos peligros que enfrentó al salir de Venezuela en la clandestinidad para recibir el Premio Nobel de la Paz en Noruega a finales de 2025, admitiendo que sintió temor por su integridad física ante posibles represalias.