La presidenta (e) Delcy Rodríguez realizó una petición espiritual por el cese de las sanciones internacionales y el bienestar nacional, con el propósito de alcanzar un escenario de estabilidad económica y justicia social en el país.

La jefa de Estado expresó su anhelo de recuperación durante un encuentro con diversos líderes religiosos internacionales, enmarcado en lo que el oficialismo denominó un acto de «Diplomacia de Fe». «Deseo que Venezuela sea libre de sanciones, para que el pueblo pueda florecer, la economía respire y la prosperidad alcance a los más humildes», manifestó Rodríguez.

Así mismo, aprovechó la ocasión para referirse a la política exterior, instando a que las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Venezuela se fundamenten en la convivencia pacífica y el respeto mutuo. Además, la mandataria nacional destacó que cualquier acercamiento entre ambas naciones debe reconocer la soberanía venezolana y apegarse estrictamente a los principios del derecho internacional.

Del mismo modo, expresó su intención de que el legado de Jesús prevalezca como un referente ético y una guía espiritual para la gestión pública, subrayando que el liderazgo debe orientarse prioritariamente hacia la atención de los ciudadanos en situación de vulnerabilidad, mediante la construcción de un camino basado en la paz y el entendimiento colectivo.