“Para muchos es una persona que hace reír. Pero para mí es el mejor papá del mundo, mi héroe”, fueron las palabras que usó Nicole Correa para describir a su padre, el comunicador social y humorista Deivis Correa, quien tiene un año, seis meses y 19 días detenido en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) del Helicoide.

«Mientras sus hijas de 17, 5 y 3 años lo siguen esperando en casa, Deivis sufre el encierro y la depresión que le ha generado la injusta prisión de la que es víctima y que ha afectado su estado de ánimo y estabilidad mental», reseña el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) en su página web.

Correa está preso desde el 31 de julio de 2024, su “delito” fue usar sus redes sociales, con más de 400 mil seguidores en Instagram y más de 570 mil en TikTok, para contar lo que ocurría en el 23 de Enero durante las elecciones presidenciales del 28 de julio y llamar a votar contra el gobierno del entonces presidente Nicolás Maduro.

Un día después de las elecciones presidenciales, el fiscal general Tarek William Saab anunció en TV nacional que el influencer sería investigado porque “en las distintas redes sociales, hizo llamado a salir a las calles a desconocer los resultados electorales y generar violencia”.

Deivis confirmó en publicaciones en sus redes que estaba siendo perseguido en el 23 de Enero, donde vive, y que debía salir de Caracas pues las amenazas no solo eran de aprehensión, sino de muerte. Posteriormente fue apresado.

Deivis fue presentado y acusado el 2 de agosto de 2024 y dos meses después, en octubre, en la audiencia preliminar le ratificaron seis delitos: terrorismo, incitación al odio, asociación para delinquir, traición a la patria, asociación extranjera y desestabilización.

Junto a Marifel Guzmán, Pedro Urribarri y Jonathan Carrillo, Deivis es uno de los cuatro comunicadores sociales que sigue detenido.