El panorama económico de Venezuela para la próxima década estará marcado por la recepción constante de divisas enviadas por la diáspora. Según el economista Leonardo Soto el país ha entrado en una curva de estabilidad como receptor de remesas que podría extenderse por al menos 10 años más, dependiendo de la evolución de la crisis interna.

Soto detalló que el volumen de estos envíos ya alcanza una cifra significativa: unos 4.500 millones de dólares anuales.

Este monto representa aproximadamente el 4% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, lo que evidencia la dependencia de la economía local respecto a los ingresos generados por los venezolanos en el exterior.

Actualmente, los mayores flujos provienen de Europa y de naciones latinoamericanas como Perú, Ecuador y Chile.

El especialista explicó que esta tendencia se sustenta en el hecho de que al menos el 45% de los 8 millones de venezolanos que han migrado ya se encuentran establecidos y con capacidad de ahorro en sus países de acogida.

«Venezuela va a seguir siendo receptor de remesas; estimo que en los próximos 10 años vamos a seguir recibiendo, ya sean pocas o muchas», afirmó Soto, recoge El Impulso.

Finalmente, el economista subrayó que, más allá de la ayuda familiar, existe un interés latente a nivel global por invertir en Venezuela, lo que podría complementar el ingreso de divisas si las condiciones económicas del país presentan mejoras en el futuro cercano.