El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reiteró este viernes 9 de enero la hoja de ruta diseñada por Washington para la transición política en Venezuela, insistiendo en un esquema de tres etapas que comienza con la colaboración de las autoridades actuales.

Durante la reunión celebrada en la Casa Blanca con ejecutivos de las principales petroleras del mundo, el funcionario recalcó que la «primera fase» se centra exclusivamente en la estabilización del país bajo la gestión del gobierno de Delcy Rodríguez, validando nuevamente la estrategia que había desvelado a principios de semana.

Al detallar la cronología, Rubio explicó que tras superar el momento actual vendrá una «segunda fase de recuperación», la cual servirá de puente hacia el objetivo definitivo. El diplomático describió la «fase final» como la más importante del proceso, donde la meta es «tener una economía normal de nuevo», asegurando que en ese punto los recursos financieros deberán beneficiar a la población y no a «nuestros adversarios ni a elementos de ese país» que se opongan a los intereses estadounidenses.

Para alcanzar este escenario de normalidad, el secretario de Estado subrayó que es indispensable que ocurra un «proceso de reconciliación interna» entre los distintos sectores de la sociedad y la política venezolana. Rubio concluyó su intervención proyectando a Venezuela como una nación que dejará de ser una base para enemigos geopolíticos de Estados Unidos, transformándose en un «país rico, un país próspero para su gente» y en un aliado con el que Washington espera mantener relaciones «sólidas y amistosas».