Las refinerías de la costa del Golfo de Estados Unidos recibieron el mayor volumen de crudo venezolano registrado en un año, tras la flexibilización de las restricciones comerciales ordenada por la administración de Donald Trump. Una flota de 18 buques transportó un promedio de 275.000 barriles diarios hacia los puertos de Texas, Luisiana y Misisipi durante el mes de enero. Esta cifra representó más del doble de lo reportado el mes anterior y se ubicó como el registro más alto desde diciembre de 2024, según datos de transporte marítimo de Bloomberg.

El repunte de los despachos hacia Norteamérica coincidió con el cese total de los envíos hacia China, país que durante el año pasado promedió la compra de 400.000 barriles por día. La paralización del flujo hacia el mercado asiático ocurrió en el contexto de un operativo naval desplegado por Estados Unidos contra la denominada «flota oscura», utilizada anteriormente para trasladar petróleo sancionado.

La modificación del esquema de sanciones permitió que las refinerías estadounidenses adquirieran suministros directamente a Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa). La mayor parte de la carga fue gestionada por la corporación Chevron, que opera bajo licencia especial, mientras que las comercializadoras Trafigura Group y Vitol Group movilizaron aproximadamente el 20% restante. Estas operaciones facilitaron la venta de hasta 50 millones de barriles desde que se produjo la captura de Nicolás Maduro a principios de mes.

Analistas de la firma Jefferies proyectaron que las importaciones podrían aumentar hasta los 700.000 barriles diarios en el corto plazo. Sin embargo, advirtieron que este volumen se mantiene distante del máximo histórico de 1,2 millones alcanzado entre 2008 y 2011. La capacidad de recepción actual se vio limitada por el cierre definitivo de infraestructuras que procesaban este tipo de crudo, como la planta de LyondellBasell Industries NV en Houston.

El incremento de las importaciones estadounidenses marcó un cambio estratégico en el mercado energético nacional al desplazar a los compradores asiáticos. Estados Unidos se posicionó nuevamente como el receptor primario del petróleo venezolano, mientras empresas como Valero Energy Corp. adelantaron planes para aumentar sus compras y asegurar el abastecimiento de sus sistemas de refinación.