El «bloqueo total y completo» de los barcos petroleros sancionados por EE. UU. que operan desde y hacia Venezuela, ordenado por el presidente Donald Trump, es una medida que podría tener un duro impacto para la economía del país, altamente dependiente de los ingresos petroleros, y para el Gobierno de Nicolás Maduro, que enfrenta una cada vez más intensa presión militar y política de Washington.

La producción petrolera venezolana bordea el millón de barriles diarios, y exporta más del 80 % de ese volumen. El principal destino es China, usando una red de intermediarios y una flota «en las sombras», para poder sortear las sanciones de Estados Unidos contra su industria petrolera.

Pero la incautación del tanquero Skipper la semana pasada, que se hallaba sancionado desde 2022 por presuntamente transportar crudo de Venezuela e Irán, elevó la presión contra Maduro a otro nivel, uno que puede alcanzar transversalmente la economía venezolana si EE. UU. efectivamente paraliza la capacidad del país de distribuir su petróleo, fuente de entre el 80 % y 90 % de las divisas que obtiene el país.

«Pienso que el gobierno de Maduro es muy vulnerable a la expansión de la política de incautación de barcos», declaró a Univision Noticias Clayton Seigle, miembro senior del Programa de Seguridad Energética y Cambio Climático en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), recoge Univision.

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