El economista y experto petrolero Rafael Quiroz Serrano calificó como una «falsedad histórica» las afirmaciones de Donald Trump sobre la nacionalización de la industria petrolera venezolana en 1976.
En una nota enviada a esta redacción, Quiroz explicó que, lejos de ser un «robo», el proceso liderado por el expresidente Carlos Andrés Pérez fue un acuerdo transparente y de mutuo consentimiento.
El Estado venezolano indemnizó a las transnacionales estadounidenses con un pago de 5.626 millones de dólares por sus activos, cerrando un ciclo legal que se había anunciado años antes con la Ley de Reversión.
El experto subrayó una distinción crítica entre el proceso democrático de los años 70 y la gestión de Hugo Chávez en 2007. Según Quiroz, mientras que la nacionalización original respetó los marcos jurídicos y pagó «hasta el último tornillo», el viraje hacia las empresas mixtas durante el chavismo se realizó sin indemnizaciones.
Esta última etapa sí es descrita por el economista como un «despojo de activos», lo que ha provocado que Venezuela pierda sistemáticamente todas las demandas en tribunales internacionales, cuyas consecuencias económicas el país paga hoy en día.
En cuanto a la soberanía del recurso, Quiroz recordó que la propiedad del petróleo en el subsuelo venezolano no es un concepto reciente ni ideológico, sino que se remonta a un decreto firmado por Simón Bolívar en 1829.
Este mandato legal devolvió a la República las riquezas naturales que estaban en manos de la corona española, estableciendo desde el siglo XIX que el crudo pertenece a la nación y no a entes extranjeros, invalidando cualquier narrativa de apropiación ilícita por parte del Estado.
Finalmente, advirtió sobre la delicada situación operativa de Pdvsa bajo el actual esquema de sanciones. Explicó que el bloqueo de diluentes y la sanción a la flota nacional obligan a la industria a vender petróleo con descuentos de hasta el 30% mediante «flotas oscuras» y maniobras de alto riesgo.
A su juicio, esta realidad sumada a la imposibilidad de importar insumos para la gasolina, pone a la industria en «peligro de colapso logístico que podría forzar un cierre técnico de la producción por falta de almacenamiento».

