A pocos días de las elecciones presidenciales en Honduras, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fijó posición este miércoles 26 de noviembre sobre el proceso electoral del país centroamericano. A través de un mensaje en su red social Truth Social, el mandatario estadounidense enmarcó la contienda del próximo 30 de noviembre dentro de su estrategia de seguridad regional, alertando sobre una posible expansión de la influencia del gobierno venezolano.

Trump planteó los comicios no solo como un asunto interno de Honduras, sino como un escenario geopolítico clave. En su declaración, cuestionó si «Maduro y sus narcoterroristas» tomarían el control de otra nación en el hemisferio, trazando un paralelismo con la situación política de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Bajo este argumento, el jefe de la Casa Blanca ofreció su respaldo público al candidato del Partido Nacional, Tito Asfura. Trump lo describió como una figura alineada con los intereses de la «libertad y la democracia», destacando su gestión previa como alcalde de Tegucigalpa y presentándolo como el contrapeso necesario frente a las fuerzas políticas de izquierda en la región.

El mensaje del presidente norteamericano incluyó duros señalamientos hacia los rivales de Asfura. Trump desestimó la candidatura de Rixi Moncada, vinculándola ideológicamente con la figura de Fidel Castro, y cuestionó severamente a Salvador Nasralla, a quien acusó de dividir el voto y de mantener posturas ambivalentes, calificándolo de «socio poco confiable».

En una propuesta directa al electorado y a la clase política hondureña, Trump aseguró que podría trabajar de la mano con una eventual administración de Asfura. El objetivo planteado por Washington sería coordinar esfuerzos para combatir a lo que el presidente definió como «narcocomunistas» y canalizar ayuda internacional hacia la nación centroamericana.