La Bioquímica forma parte de diversas carreras y espacios de la Universidad Central de Venezuela (UCV). Una parte fundamental de su estudio se realiza en el Instituto de Medicina Experimental (IME) José Gregorio Hernández, un centro dependiente de la Facultad de Medicina que trabaja en la formación de estudiantes, realiza investigación científica y organiza actividades de extensión en salud.

“Acá impartimos clases a estudiantes de primer año, más o menos entre 300 y 350 estudiantes por año, tenemos salones de clases teórico-prácticas, laboratorios para la enseñanza netamente práctica, laboratorios de investigación, y nuestras oficinas de trabajo”, explica la doctora y profesora, Isis Landaeta, jefa de la cátedra de bioquímica.

Sin embargo, de acuerdo con los profesores, este espacio acumulaba un deterioro progresivo desde hace al menos 50 años y también las huellas negativas de algunos profesores y trabajadores que realizaron modificaciones importantes en el lugar sin tomar en cuenta su condición de patrimonio, por ejemplo: cubículos que obstruían el pasillo con un techo de plafón que evitaba tanto la iluminación como la ventilación natural, aires acondicionados inapropiados, un kiosco improvisado que bloqueaba una salida, etc, refiere una nota de prensa.

Estas reparaciones, acota Landaeta, son necesarias para poder continuar con las líneas de investigación que se impulsaban antes de la pandemia, las cuales estaban enfocadas en gérmenes atípicos, tuberculosis, cáncer, VIH y diabetes.

Trabajos en marcha

En este sentido, el Ingeniero mecánico y miembro de la Comisión Presidencial para la Recuperación de esta casa de estudios, Yoel Amaya, precisó que «la Vicepresidencia de la República es quien lleva la batuta de esta obra», la cual inició con el retiro de material con riesgo biológico y químico que se encontraba vencido y que fueron cremados.

A la par, se aislaron los equipos de refrigeración, a los cuales se les hizo un tratamiento a través de una empresa autorizada por el Ministerio de Ecosocialismo.

“Hay equipos dañados que no están susceptibles a reparación, otros sí y se van a reparar. También se presentaban muchos problemas de cortocircuitos, es decir, tú llegabas a trabajar en un mesón de trabajo y se hacía cortocircuito en el laboratorio de al lado. Se revisó y trabajó toda la red, el tablero. Ese trabajo fue, a mí parecer, el principal”, apunta.

Tanto Amaya como la profesora Landaeta resaltan que, antes de iniciar las obras, se realizaron reuniones entre profesores y profesoras de la cátedra, investigadores e investigadoras y arquitectos e ingenieros de la comisión con el fin de entender cómo era el proceso de enseñanza-aprendizaje y el funcionamiento de los espacios teórico-prácticos.

“Ellas dan sus clases en mesones de trabajo, hacen la demostración, pero a su vez hay unos laboratorios que son meramente para la práctica docente, laboratorios de investigación. Todos se recuperaron incluyendo la carpintería metálica, el color patrimonial, la luz en los mesones y campanas, el servicio de gas y estamos trabajando en el de agua, también habrá un mobiliario restaurado y uno nuevo, se arregló el sistema de extracción”, explicó Amaya.

En total, hay tres laboratorios docentes, cuatro teóricos prácticos, y seis docentes de investigación. “En su momento estos laboratorios tenían cuartos de cultivo y un gran movimiento. Después de la pandemia se abandonaron un poco. Muchos equipos se habían deteriorado. Logramos, en conjunto con la comisión, revisarlos, desincorporar los obsoletos, arreglar los que se podían arreglar. Cuando tengamos estos laboratorios listos podremos reactivar nuestras líneas de investigación, tenemos un personal con una altísima capacitación y un proyecto para ver si, más adelante, estos laboratorios podrían ser también laboratorios de servicio para genética, virología, microorganismos”, explicó Landaeta.

Por su parte, Amaya resaltó lo minuciosos que deben ser estos trabajos. “Ellos trabajan con aire positivo para comprimir y negativo para generar vacío, tenemos que diseñar la nueva sala de compresores y ver cómo recuperamos algunas líneas que vienen por unos ductos subterráneos”.

Además, agregó, “ellos usan mucho vapor, pero ahorita tenemos que el Hospital Clínico independizó su vapor y es mucho más pequeño, porque ellos ahora esterilizan con otro sistema, pero aquí se va a necesitar vapor, por eso estamos haciendo un estudio para ver cómo lo colocamos y le damos servicio a farmacia, odontología y demás áreas”.

De igual forma, un espacio que funcionaba como depósito ahora se convertirá en una sala de profesores con apoyo tecnológico para tener sesiones de trabajo, corregir, etc.

“En total, se están realizando obras de arquitectura para la restauración patrimonial, obras de ingeniería eléctrica para la recuperación de los circuitos eléctricos y los respectivos trabajos de climatización bajo normas tanto de la Comisión como del Consejo de Preservación y Desarrollo (COPRED) de la UCV, las cuales establecen que no pueden haber unidades de aire en ventanas pues alteran la fachada patrimonial”, acotó Amaya.

En este sentido, se colocará un sistema de aire acondicionado VRF, conocido como Volumen de Refrigerante Variable, que ajusta la cantidad de refrigeración según la necesidad de cada zona. De acuerdo con el ingeniero, la vicepresidencia a través de la Comisión también colocará pantallas de última generación que faciliten el proceso de enseñanza. La primera fase ya fue culminada. De hecho, los estudiantes iniciaron clases.