El gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha desarrollado diversas opciones para una acción militar en Venezuela, según informaron varios funcionarios estadounidenses a The New York Times. Entre los planes evaluados se encuentran ataques directos contra unidades militares que protegen al presidente Nicolás Maduro y la posible toma del control de los campos petroleros del país.
Aunque el presidente Trump no ha decidido aún si aprobará la acción, muchos de sus principales asesores están presionando para que se implemente una de las opciones más agresivas: derrocar a Maduro. Sin embargo, los funcionarios indicaron que el mandatario se muestra reacio a aprobar operaciones que puedan poner en riesgo a las tropas estadounidenses o resultar en un «fracaso vergonzoso».
Ante la presión para una acción más directa, los asesores han solicitado al Departamento de Justicia directrices adicionales. Estas guías buscan proporcionar una base legal para cualquier acción militar que vaya más allá de la actual campaña de ataques a embarcaciones en el Caribe.
La guía legal en desarrollo podría incluir una justificación para atacar a Maduro sin requerir una autorización del Congreso. Se prevé que la justificación argumente que Maduro y sus asesores clave de seguridad son figuras importantes del Cártel de los Soles, un grupo catalogado por el gobierno como narcoterrorista.
Se espera que el Departamento de Justicia sostenga que esta designación convierte a Maduro en un «objetivo legítimo», lo cual desafía las prohibiciones legales estadounidenses de larga data contra el asesinato de líderes nacionales. El Departamento de Justicia declinó hacer comentarios sobre este desarrollo.
El despliegue militar en la región continúa en aumento. Se espera que la decisión final del presidente no se tome, al menos, hasta que el portaaviones USS Gerald R. Ford llegue al Caribe a mediados de mes. El portaaviones cuenta con una tripulación de aproximadamente 5.000 marineros y más de 75 aeronaves de ataque y vigilancia.
Desde finales de agosto, se ha reportado un aumento de tropas estadounidenses en la región, sumando cerca de 10.000 militares en el Caribe, repartidos en buques y bases como Puerto Rico. Adicionalmente, el Pentágono ha enviado bombarderos B-52 y B-1 para misiones frente a la costa venezolana, además de ejercicios del 160.º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales del Ejército.

