Elis Gil, madre del activista Javier Cisnero, denunció públicamente la detención de su hijo a la puerta de su casa, un hecho del cual se cumplen ya 24 horas.

Según el relato de la señora Gil, el «secuestro» fue perpetrado por «gente que no sabemos quiénes son» que vestían capuchas y se movilizaban en vehículos civiles, introduciendo a Cisnero en un Ford Fiesta.

Dijo que los hombres forcejearon violentamente con su madre, de 77 años, para arrebatarle a Javier.

La situación se tornó más tensa cuando, aproximadamente dos horas después del hecho, las mismas personas regresaron a la residencia de la familia para exigir la entrega del teléfono móvil de Javier, el cual había caído al suelo y quedado atrás durante el forcejeo. La señora Gil relató que, en su desesperación, desechó el teléfono, que además estaba dañado.

Estado de salud delicado y amenazas

El punto de mayor preocupación para la señora Elis Gil es el delicado estado de salud de su hijo. La madre informó que Javier Cisnero padece de tuberculosis, enfermedad que lo ha mantenido recluido en casa desde finales de diciembre o principios de enero, y que requiere un tratamiento diario y urgente.

«Mi hijo necesita urgentemente su medicamento… Mi hijo no salía a la calle porque todos saben que la tuberculosis es contagiosa,» afirmó la señora Gil, exigiendo a los captores revelar el paradero de su hijo para que pueda recibir atención médica.

Además, la familia ha sido víctima de lo que la madre califica como «psicoterror», mencionando que los captores «bajan, suben, paran carros, me tocan la puerta, me llaman por teléfono, pero no me dicen dónde está mi hijo.»

La madre defendió firmemente la integridad de Javier Cisnero, asegurando que pensar diferente no lo hace un delincuente. «Mi hijo es un hombre intachable… Es uno de los millones de jóvenes que piensa diferente, que quiere a su país,» declaró, destacando que Javier es un hombre «íntegro, de paz, con los mejores principios.»