Mientras el presidente de EE. UU., Donald Trump, sopesa la acción militar dentro de Venezuela, aumentando las fuerzas en el Caribe y volando bombarderos B-52 frente a la costa del país esta semana, Nicolás Maduro responde en la misma medida, reubicando tropas, movilizando a “millones” de milicianos y denunciando la actividad estadounidense en la región, una señal de desafío del hombre fuerte mientras ambos líderes se encuentran enfrascados en un enfrentamiento.

Funcionarios del Gobierno de Trump han reconocido en privado que la campaña de presión de EE. UU. tiene como objetivo desalojar a Maduro, una meta que también fue un objetivo del primer mandato de Trump cuando la Casa Blanca reconoció como presidente legítimo del país a Juan Guaidó, en 2019. Pero, a medida que el equipo de Trump aumenta la presión, Maduro ha intensificado la retórica y propaganda para los venezolanos, mientras convoca a nuevos ejercicios militares de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que cuenta con unos 123.000 miembros.

En las últimas semanas, las Fuerzas Armadas de EE. UU. han desplazado buques de guerra y otro armamento a la región y ha atacado embarcaciones frente a la costa venezolana que, según dice, transportan drogas. Luego, el miércoles, Trump reconoció que había autorizado a la CIA a realizar acciones encubiertas en Venezuela y dijo que Estados Unidos estaba considerando ataques en territorio venezolano.

“Sin duda estamos mirando hacia tierra ahora, porque tenemos el mar muy bien controlado”, dijo el presidente a los periodistas el miércoles.

Maduro ha afirmado que sus milicias voluntarias cuentan ya con más de 8 millones de reservistas, aunque expertos han puesto en duda esa cifra así como la calidad del entrenamiento de las tropas. Al 17 de octubre, 20 de los 23 estados venezolanos han sido militarizados como parte de las movilizaciones militares de Maduro, llamadas Independencia 200, refiere CNN.

El mes pasado, en su cuenta de Truth Social, Trump se burló de un video de mujeres, algunas de las cuales parecían tener sobrepeso, corriendo con armas durante un supuesto entrenamiento para la milicia venezolana.

La administración Trump lleva meses preparando discretamente el terreno para una posible acción militar en Venezuela, vinculando a Maduro con narcotraficantes y cárteles que los funcionarios han designado como grupos terroristas que representan una amenaza inminente para EE. UU. Pero hasta la fecha, no hay indicios de que Trump haya decidido dar ese paso o atacar directamente al líder venezolano.

En cambio, el objetivo ha sido presionar a Maduro para que renuncie por sí mismo, dijeron fuentes a CNN, en parte estableciendo una amenaza creíble de acción militar estadounidense si no lo hace. Los recientes ataques contra supuestas embarcaciones de drogas en el Caribe son un mensaje claro para Maduro, dijeron las fuentes, señalando que la administración ha sido muy intencional al vincular al líder venezolano con grupos de traficantes y cárteles.

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