Un panel de jueces del Tribunal Supremo se prepara para decidir esta semana si el expresidente Jair Bolsonaro es culpable o no de conspirar para derrocar la democracia de Brasil y aferrarse al poder ilegalmente tras su derrota electoral de 2022.

El exmandatario de extrema derecha enfrenta cinco cargos en el juicio por supuestamente conspirar para llevar a cabo un golpe de estado después de su ajustada derrota ante el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, un izquierdista que ganó la presidencia por primera vez hace dos décadas.

Si es condenado por el panel de cinco jueces en el veredicto esperado para el jueves o viernes, Bolsonaro podría ser sentenciado a décadas de prisión.

Bolsonaro siempre ha negado cualquier delito, y ha reiterado que el juicio es un ataque con motivaciones políticas.

Decenas de personas leales a Bolsonaro se reunieron el lunes por la noche frente a su casa en Brasilia. Rezaron por él, criticaron al juez del Tribunal Supremo que supervisa el caso —Alexandre de Moraes— y buscaron presionar a los legisladores para que aprueben algún tipo de amnistía para el exlíder en apuros.

El fiscal general, Paulo Gonet, dijo la semana pasada en el tribunal que Bolsonaro lideró un complot multifacético para aferrarse al poder ilegalmente, que incluía sembrar dudas sobre el sistema de votación electrónica del país y alentar un motín el 8 de enero de 2023 que Gonet describió como destinado a forzar una toma del poder por parte del Ejército.

Los fiscales han señalado a pruebas de que Bolsonaro reunió a altos funcionarios del gobierno y militares para discutir la emisión de un decreto de emergencia destinado a suspender el resultado electoral de octubre de 2022 con el fin de investigar un supuesto fraude electoral.

Pero el abogado defensor Celso Vilardi señaló vehementemente que el decreto nunca fue emitido.