El flujo de pasajeros que realiza la travesía en ferri entre Trinidad y Tobago y Venezuela ha disminuido drásticamente desde el inicio del despliegue militar estadounidense en la zona, afectando financieramente a las empresas del sector y al comercio.

De cientos de pasajeros que usaban este medio de transporte entre los dos países cada mes, el número se ha reducido a unas pocas docenas, según cuentan los operadores de los ferris.

La empresaria venezolana Alana Medina, operadora del ferri Ángel del Orinoco, entre el puerto de Tucupita en Venezuela y el de Cedros en el suroeste de Trinidad, afirma que la compañía enfrenta serios desafíos.

«De transportar 70 pasajeros mensuales en junio, hemos visto una fuerte disminución a solo 45 pasajeros en agosto», lamenta Medina, que reside en Venezuela pero visita Trinidad dos veces al mes por negocios.

El tráfico de septiembre no ha mejorado. La empresaria detalla que el ferri que salió el pasado día 11 de Tucupita atracó en Cedros con solo 15 pasajeros, reseña Alberto News.

El peor declive en años

Según Medina, desde la fundación de la empresa hace nueve años, este es el peor declive que han experimentado: «La situación financiera de la empresa es muy difícil en este momento», subraya.

Al preguntarle por qué viaja menos gente, Medina especula que puede que la gente tema el cierre de las fronteras entre ambos países, cuya actual relación es de gran tensión.