El presidente de Colombia, Gustavo Petro, aseguró este lunes 18 de agosto que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) no está vinculado con el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay, como algunos sectores han señalado. A través de un extenso mensaje publicado en su cuenta de X, el mandatario afirmó que los indicios apuntan hacia la Segunda Marquetalia, con operaciones tanto en Venezuela como en Colombia.
“Nunca he dicho que el ELN esté detrás del asesinato del senador Uribe Turbay. (…) Los indicios muestran una vía hacia la segunda Marquetalia, con asiento en Venezuela y Colombia; es probable que le hayan pagado a la Segunda Marquetalia por asesinar al senador”, precisó Petro en su publicación.
El jefe de Estado colombiano destacó que ambas organizaciones —ELN y Segunda Marquetalia— se encuentran en guerra abierta contra su gobierno y que sus disputas giran en torno a economías ilícitas. Recordó que, tras la “trampa que el ELN le puso a la Segunda Marquetalia en territorio venezolano”, se inició un conflicto armado que hoy se extiende a ambos lados de la frontera.
Petro hizo un llamado a al Ejecutivo en Caracas para que profundice las acciones en la expulsión de estos grupos. “Es importante que Venezuela determine sacar los dos grupos de su territorio a fondo; he logrado con la anuencia de Maduro, golpear al ELN en la frontera con Norte de Santander. Decenas de toneladas de cocaína han caído del lado venezolano y funcionarios públicos sobornados”, indicó.
Asimismo, advirtió sobre los intereses de sectores que, según dijo, buscan una intervención extranjera. “Sectores de la extrema derecha de Colombia, Venezuela y EEUU presionan esta aventura violenta, que no solo molestaría a Maduro, sino que dejaría una herida abierta en Latinoamérica, en la antigua Gran Colombia, imborrable por generaciones entre pueblos hermanos”, escribió.
En sus declaraciones, Petro insistió en que tanto el ELN como la Segunda Marquetalia han dejado de ser movimientos políticos para convertirse en brazos armados de mafias internacionales. “En la mochila de los supuestos guerrilleros ya no hay libros ni la biblia, solo dinero y a veces cocaína para entregar al verdadero amo”, sentenció.

