Aarón Olmos, docente y economista especializado en finanzas de empresas, analizó la situación del encaje legal y los créditos bancarios en Venezuela, destacando la complejidad y el impacto de este factor en la economía nacional.

Según Olmos «el encaje legal es una herramienta que aplican los bancos centrales para incidir en la cantidad de dinero que circula en el mercado, básicamente prohibiendo que una parte significativa del dinero esté disponible para créditos».

Actualmente, en Venezuela el encaje se sitúa en 73%, lo que significa que solo el 27% del dinero está disponible para prestar. «Esto explica porqué los créditos no necesariamente son elevados», afirmó a Unión Radio.

Históricamente el encaje en el país ha tenido un comportamiento variable: «hace años el encaje era de 17%, luego subió a 22%, después a 31% y llegó incluso a un 95% en casos extremos», recordó Olmos.

El objetivo detrás de esta medida es incentivar el consumo financiado por la banca sin que esto genere un aumento en los precios, aunque reconoció que «no siempre es efectiva, porque sigue saliendo dinero a la calle bajo la figura de transferencias directas que se transforman igualmente en consumo».

Olmos resaltó que Venezuela sigue siendo uno de los países latinoamericanos con un encaje legal muy elevado y destacó la importancia de los créditos para el crecimiento económico. “Hay que recordar la relevancia que tienen los créditos para hacer crecer la economía en los países».

Además, dijo que el encaje legal es solo una de las herramientas de política monetaria que utiliza el Banco Central, «también están las operaciones de mercado abierto, que permiten al Banco Central, junto al Ministerio de Finanzas, emitir instrumentos financieros para absorber el excedente de dinero en el mercado».

Esto último aclaró que no busca restringir el consumo, sino regular la cantidad de dinero para evitar distorsiones en los precios, todo bajo una coordinación macroeconómica.

Finalmente, comentó que «créditos hay, pero no para todo el mundo y tampoco en las cantidades que la gente desea», reflejando las limitaciones actuales del sistema financiero venezolano para satisfacer la demanda de financiamiento.