Flor, una migrante mexicana, recoge fresas en la ciudad agrícola de Oxnard, pero las redadas de inmigración de las últimas semanas han llenado de estrés y miedo a la comunidad de trabajadores agrícolas de la capital de la fresa en California.
Flor dijo que las redadas están afectando a los hijos de los trabajadores agrícolas, quienes temen que sus padres sean detenidos y deportados, y algunos están deprimidos.
Flor, quien tiene permiso para trabajar en el campo, es madre soltera de tres hijas ciudadanas estadounidenses y, cuando las recoge por la tarde, siente un alivio palpable.
«Me duele en el alma que cada vez que salgo de casa me digan: ‘Mami, ten cuidado porque te pueden agarrar y te pueden mandar a México y nos tendremos que quedar aquí sin ti'», dijo Flor, quien pidió que solo se usara su nombre de pila.
Llegas a casa y las niñas te dicen: ‘Ay, mami, llegaste y no te llevó Migración’. Es muy triste ver que nuestros hijos estén preocupados.
El presidente Donald Trump ha intensificado la aplicación de medidas migratorias desde que asumió el cargo en enero, buscando deportar a un número récord de inmigrantes que se encuentran sin permiso en Estados Unidos.
Los agricultores, que dependen en gran medida de la mano de obra inmigrante, han advertido que las redadas podrían perjudicar sus negocios y amenazar el suministro de alimentos de Estados Unidos.

