Tal como estaba previsto, la noche de este lunes 7 de julio, hora local en Washington, aterrizó en la ciudad estadounidense, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para sostener el tercer encuentro con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desde que asumió su mandato en enero de este año.

Pese a que sobre Netanyahu, pesa una orden de captura por parte de la Corte Penal Internacional, ambos se reunirán en la Casa Blanca para conversar sobre sus recientes ataques conjuntos contra Irán, aclamados por ambos como un «éxito rotundo».

AP destacó que el encuentro se ve marcado por la guerra de 21 meses de Israel contra Hamas en Gaza y por preguntas sobre hasta qué punto presionará Trump para poner fin al conflicto.

Trump ha dejado claro que, tras la guerra de 12 días del mes pasado entre Israel e Irán , desea que el conflicto de Gaza termine pronto. La reunión entre Trump y Netanyahu podría dar nueva urgencia a la propuesta estadounidense de alto el fuego que están discutiendo Israel y Hamás, pero no está claro si culminará en un acuerdo que ponga fin a la guerra.

“La máxima prioridad del presidente en este momento en Oriente Medio es poner fin a la guerra en Gaza y devolver a todos los rehenes”, dijo la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, a los periodistas horas antes de que los dos líderes se reunieran para una cena privada.

Antes de partir hacia Washington el domingo, Netanyahu elogió la cooperación con Estados Unidos por haber logrado una «gran victoria sobre nuestro enemigo común». Se mostró positivo respecto al alto el fuego en Gaza, afirmando que está trabajando «para lograr el acuerdo en negociación, en los términos acordados».

Antes de la reunión con el primer ministro israelí, Trump afirmó que hay “buenas probabilidades” de que Israel y Hamás lleguen a un acuerdo sobre un nuevo marco de “alto el fuego” en Gaza promovido por Estados Unidos, que el mandatario estadounidense ha calificado como su “propuesta final” para los palestinos.

El acuerdo propone que Hamás libere a diez rehenes israelíes con vida y entregue los cuerpos de otros 18 rehenes muertos; mientras que, a cambio, el ejército israelí se replegaría a una zona de amortiguación en las fronteras de Gaza y permitiría la entrada de una cantidad significativa de ayuda humanitaria al enclave palestino, gestionada por la ONU, la Media Luna Roja y otras organizaciones no gubernamentales. Aún así, el plan permitiría a Israel reanudar sus ataques contra Gaza tras una tregua inicial de 60 días. Mientras tanto, negociaciones indirectas entre Israel y Hamás continúan en la ciudad de Doha.