La presión fiscal que recae sobre las empresas formales en Venezuela, especialmente las de tamaño mediano y grande, equivale actualmente al 14% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, según explicó el abogado Daniel Betancourt, especialista en derecho tributario y miembro activo de la Asociación Venezolana de Derecho Tributario.
Aunque el porcentaje de ingresos tributarios respecto al PIB es menor al promedio latinoamericano —que ronda el 18%—, Betancourt advirtió que la situación en Venezuela no debe interpretarse como de baja carga fiscal.
“La situación fiscal en Venezuela no es baja”, sostuvo en entrevista con Unión Radio, aclarando que la diferencia fundamental con otras naciones de la región radica en la distribución desigual del esfuerzo tributario. “La carga tributaria en Venezuela está orientada a un grupo de contribuyentes en específico” que, según detalló, “tienen la verdadera presión”.
En ese sentido, el experto precisó que son las empresas legalmente constituidas y registradas las que absorben la mayor parte del peso fiscal. “Estas empresas son responsables de las contribuciones parafiscales, de la mayoría de la recaudación del Impuesto sobre la Renta y de la tributación directa de las importaciones. Es decir, las empresas formales del país son las que terminan formando ese 14% del PIB”, explicó.
Betancourt subrayó también el desequilibrio que se produce frente a sectores de la economía informal, cuyos actores, al no tributar o hacerlo parcialmente, gozan de mayores ventajas comparativas. Estas empresas, afirmó, “no son contribuyentes o intentan eludir o evadir los tributos”, reseña Sumarium.
Durante su intervención, el abogado tributario advirtió sobre la complejidad que introducen los múltiples tributos parafiscales que existen actualmente en el país. Según sus estimaciones, “en Venezuela hay una cantidad bastante alta de estos tributos, podrían ser más de 40”, aunque aclaró que la cifra puede variar según el sector económico al que pertenezca el contribuyente.
“Es decir, es una cantidad de entes y de servicios desconcentrados relevantes que harán que muchos contribuyentes, dependiendo de la actividad económica que tengan, puedan contribuir en una cantidad importante de dinero”, explicó.
Uno de los ejemplos mencionados fue la creación del llamado Fondo Especial Ciudad Humana, instaurado por el Ejecutivo nacional con el objetivo de centralizar las contribuciones parafiscales provenientes de distintos organismos del Estado y canalizarlas hacia un fondo común.
Betancourt señaló que, “en un contexto de necesidad de nuevos recursos financieros y, en el marco de emergencia económica, se le solicitará a esa gente que 70% de la recaudación sea destinada a otros servicios desconcentrados, en el Fondo Especial Ciudad Humana”. Indicó además que este mecanismo es gestionado directamente por el presidente del país.
El especialista considera que este tipo de prácticas, lejos de ordenar el sistema tributario, profundizan su complejidad y terminan agravando la carga que soportan las empresas que sí cumplen con sus obligaciones fiscales.

