Según un reportaje del Miami Herald, la administración de Donald Trump está negociando un acuerdo con el gobierno de Nicolás Maduro para permitir que Chevron continúe exportando petróleo venezolano a Estados Unidos, a cambio de que Venezuela acepte el regreso de miles de migrantes que podrían perder su Estatus de Protección Temporal (TPS) en las próximas semanas. Fuentes en Washington y Caracas, citadas por el diario, indican que las conversaciones son lideradas por el enviado especial de Trump, Richard Grenell, aunque no hay consenso sobre la cercanía de un acuerdo.

El Miami Herald detalla que Maduro busca concesiones significativas, como permanecer en el poder, otorgar contratos petroleros y mineros a empresas estadounidenses, y ser eliminado de la lista de sanciones del Tesoro de EE. UU., además de la retirada de cargos por narcotráfico contra él y Diosdado Cabello, acusados de liderar el cártel de Los Soles. “Lo que quiere Maduro es un acuerdo similar al que se le otorgó recientemente a Siria, donde se levantaron sanciones a cambio de cooperación con los objetivos regionales de Estados Unidos”, afirmó una fuente en Caracas al Herald.

Una fuente estadounidense, que prefirió el anonimato, señaló al diario que la postura de EE. UU. incluye la posibilidad de que Maduro se convierta en “un dictador proestadounidense, similar a Trujillo o Somoza”. El reportaje menciona que las negociaciones se intensificaron tras la liberación de un veterano estadounidense de una prisión venezolana el martes, un hecho que algunos vinculan a una posible extensión de dos meses de la licencia de Chevron, que vence el 27 de mayo. Sin embargo, ni la Casa Blanca ni el Departamento de Estado han confirmado oficialmente estas discusiones.

El acuerdo enfrenta resistencia de congresistas cubanoamericanos de Miami, Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar y Carlos Giménez, quienes se oponen a la extensión de la licencia de Chevron.