El presidente de Datincorp, Jesús Seguías pidió a la administración de Donald Trump «sincerarse» respecto a la crisis política en Venezuela y asumir que no existe ninguna amenaza creíble para deponer a Nicolás Maduro del poder.

En un mensaje en X, antes Twitter, precisó varias observaciones sobre las últimas movidas del presidente estadounidense tras la visita de su enviado especial Richard Grenell a Caracas y la eliminación de la licencia a Chevron.

«El presidente Trump ya le respondió de manera muy clara a María Corina Machado, acerca de su petición de activar lo antes posible una “amenaza creíble” (los “marines”) para expulsar del poder a Nicolas Maduro: “Los Estados Unidos no tienen ninguna intención de hacer un cambio de régimen en Venezuela“ (Richard Grenell, vocero de Trump para el caso Venezuela)».

En este orden, indicó que tanto Trump como Rubio, están dando a los venezolanos algunas clave sobre negociaciones: Donald Trump: “Quieren que diga cosas realmente terribles sobre Putin (o sobre Maduro también). Podría ser muy duro, pero así nunca vas a conseguir un acuerdo”.

Marco Rubio: “Al fin y al cabo, lo que sintamos por Vladimir Putin (o Maduro) es irrelevante para lograr la paz. No se lleva a gente como Putin (o Maduro) a una mesa de negociaciones insultándole. Esto es el mundo real cada día”.

Esas respuestas de Trump y Rubio, siguió, respecto a un caso estancado como el de Ucrania -y perfectamente acoplado al caso venezolano- se llama “actuar alineados con el objetivo”. Es pragmatismo político. Es pisar tierra cuando estamos frente a situaciones de estancamiento luego de muchos intentos fallidos en el combate. Y justo eso es lo que tanto el gobierno como la oposición venezolanos no han querido hacer.

«El Secretario de Estado debe comprender perfectamente que su filosofía de gestión para casos estancados como el de Ucrania también debe valer para Venezuela, que lleva un cuarto de siglo en una confrontación inútil que ha destruido al país y ha provocado la diáspora de más de 8 millones de venezolanos. Obvio, se sobreentiende que en ambos casos el resultado final debe ser un acuerdo ganar-ganar, jamás la rendición incondicional de nadie. Por eso Zelenski salió respondón».

Jesús Seguías dijo que no duda que Estados Unidos está en capacidad de destruir en 24 horas toda la infraestructura militar convencional de Venezuela. Pero ese no es el problema.

«El gran problema consiste en definir quién se hará cargo del país luego de un ataque de destrucción masiva con drones y misiles (que provocarán además una inevitable mortandad de militares y civiles) ¿Los marines, que luego quedarán entrampados en otra guerra asimétrica durante un tiempo indefinido? ¿Hace falta recordar que los Estados Unidos nunca han ganado una guerra asimétrica en el mundo? Y con los opositores venezolanos no cuenten por que la única guerra que conocen es la de los videojuegos ¿Entonces quién?. Si la Casa Blanca tiene repuestas honestas a las preguntas anteriores, si saben que ya no queda sobre la mesa del Salón Oval ninguna “amenaza creíble” para deponer del poder al chavismo (no es sólo a Nicolás Maduro) bajo los términos propuestos por MCM, entonces lo único que queda para poner fin al conflicto venezolano es actuar con honestidad (insisto mucho en esta palabra) y ayudar a un acuerdo que no podrá ser jamás bajo términos diferentes a un ganar-ganar. Jamás».

Por tanto, subrayó que seguir imponiendo sanciones (como la de Chevron, por ejemplo) para exigir lo imposible, es decir, la rendición del chavismo para entregarle el poder a su peor enemigo.

«No es una opción realista. Decir lo contrario es mentir y crear falsas expectativas a los venezolanos. Es deshonesto, pues no habrá soluciones a corto plazo, con lo cual se estará acelerando también la sepultura de la oposición orgánica venezolana. Si en cambio las sanciones tuviesen como objetivo presionar a acuerdos ganar-ganar (donde el “ganar” lo define el beneficiario y no el otorgante), pues perfecto. Hay que correr. Y que Dios bendiga e ilumine a Venezuela. Decidan».