La Casa Blanca justificó este miércoles 19 de marzo la aplicación de la Ley de Enemigos Extranjeros para deportar a más de 200 supuestos integrantes del Tren de Aragua a una prisión en El Salvador. Esta normativa, utilizada únicamente en tiempos de guerra, fue invocada con el argumento de que la organización criminal representa una amenaza directa para Estados Unidos.
El gobierno de Donald Trump ha reiterado que la inmigración irregular constituye una «invasión» y que grupos criminales como el Tren de Aragua han sumido al país en «un estado de guerra».
En tal sentido, Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, afirmó en rueda de prensa que el Tren de Aragua «ha sido enviado aquí por el régimen hostil de Maduro en Venezuela y el presidente, desde el inicio de su mandato, designó al Tren de Aragua como una organización terrorista. Bajo esta ley, el presidente tiene la autoridad para deportar a estos terroristas o a quienes los apoyen, ya que han sido enviados a territorio estadounidense», declaró.
El mandatario estadounidense reafirmó esta postura el domingo, al justificar la activación de una legislación que no se utilizaba desde la Segunda Guerra Mundial.
No obstante, organizaciones como el Brennan Center for Justice han cuestionado la medida, señalando que la ley está destinada a conflictos armados formales o invasiones militares. Especialistas en derechos humanos han advertido que su aplicación en temas migratorios sienta un precedente alarmante y podría derivar en abusos legales.

