El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este viernes 21 de febrero una orden ejecutiva que limitó el acceso de países considerados «adversarios extranjeros» a tecnologías estadounidenses.

Entre los señalados aparecieron Cuba, Venezuela, Irán, Rusia y China, con un énfasis especial en la inteligencia artificial. La medida buscó resguardar innovaciones clave frente a posibles usos por parte de estas naciones.

El documento evitó detallar las acciones específicas para implementar las restricciones. Sin embargo, identificó a los «adversarios extranjeros» como China, Hong Kong, Macao, Cuba, Irán, Corea del Norte, Rusia y el «régimen del político venezolano Nicolás Maduro».

Trump defendió la decisión con un argumento claro. Afirmó que «la seguridad económica es seguridad nacional» y resaltó la necesidad de proteger infraestructuras críticas y avances tecnológicos. Mencionó sectores como la inteligencia artificial, los semiconductores y la biotecnología, considerados esenciales para la supremacía estadounidense en innovación.

La orden puso especial atención en China como blanco principal. Acusó a empresas ligadas a Pekín de aprovechar inversiones en Estados Unidos para obtener acceso a tecnologías sensibles. Según el texto, el gobierno chino utilizó estos recursos para fortalecer su capacidad militar, un punto que Trump presentó como amenaza directa a la seguridad nacional.